“Vida. Mi historia en la historia”, el libro en el que el Papa Francisco recuerda un amor de juventud, los tiempos de la dictadura de Videla y hace un balance de su pontificado

En su autobiografía que se publica desde hoy en seis idiomas y se titula: “Vida. Mi historia en la historia”, el Papa de 87 años comienza por el futuro y adelanta que no piensa renunciar. Es un tema del cual ha ya hablado en varias entrevistas, pero reitera siempre que “el ministerio petrino es ‘ad vitam”. Advierte también que “si hubiera un grave impedimento físico ya presenté mi renuncia al pontificado, que está depositada en la Secretaria de Estado”.

“Se trata de una hipótesis lejana. No tengo motivos serios para pensar en una renuncia. Gracias al Señor gozo de buena salud y con muchos proyectos por realizar”.

Un Papa optimista, pues, abordó las 328 páginas de la autobiografía con un colaborador imprescindible, el periodista italiano Fabio Marchese Ragona, de 41 años, vaticanista de los cuatro canales televisivos del grupo Mediaset que fundó Silvio Berlusconi.

Marchese contó a Clarín que charlando con el Papa le propuso contar su vida inmersa en los grandes, buenos y malos, acontecimientos de su larga vida. El Papa aceptó y desde abril del año pasado aplicaron el método de las preguntas y respuestas. “Nunca consultó nada, se confió en su muy buena memoria y en los chequeos que hacía yo para evitar errores.”

En trece capítulos la autobiografía parte con el Comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando Jorge Bergoglio era un niño del barrio porteño de Flores, hijo de una familia italiana del Piamonte, que recuerda con gran nostalgia.

Después siguieron otros acontecimientos, desde las bomba atómica a la misión a la Luna.

El sexto capítulo está dedicado a Videla y la Argentina durante la última dictadura militar. El siguiente a su pasión por el fútbol titulado “La mano de Dios”. Los otros completan el panorama y su parte en la historia cuando lo hicieron Papa, en el Cónclave del 13 de marzo de 2013, hace once años.

En una de sus primeras confesiones personales, Jorge Bergoglio recuerda un amor que mantuvo secreto. “Yo tenía una novia en el pasado, una chica muy dulce que trabajaba en el mundo del cine y que más tarde se casó y tuvo dos hijos. En cabio una vez fui al matrimonio de uno de mis tíos y quede deslumbrado con una “ragazza” Me hizo verdaderamente marear por cuanto era bella e inteligente. Durante una semana tuve su imagen siempre en mi mente, me fue difícil lograr rezar. Por fortuna todo pasó y dediqué alma y cuerpo a mi vocación”.

El Papa se toma con filosofía todas la cosas que se dicen contra él, comenzando por un “gobierno autoritario” y errores personales. “Si hubiera ido detrás de la cosas dicha y escritas contra mi hubiera debido ir al psicólogo una vez por semana”.

El Papa Francisco en el Vaticano. Foto AFPEl Papa Francisco en el Vaticano. Foto AFP

Pero confiesa que algunos ataques han logrado herirlo. Como el que escribió que “Francisco está destruyendo el papado”. “Puedo decir que mi vocación es el sacerdocio y ante todo soy un pastor y los pastores deben estar en medio de las ovejas”.

“Es cierto –admite- que el Vaticano es la última monarquía absoluta de Europa y que con frecuencia se hacen razonamientos y maniobras de corte, pero estos esquemas deben ser definitivamente abandonados”.

Se exalta con el tema del aborto. “Debemos defender siempre la vida humana, de la concepción hasta la muerte. No me cansaré nunca de decir que el aborto es un homicidio, un acto criminal, porque significa eliminar una vida humana que no tiene culpas”.

También condena “la práctica del útero en alquiler, que es inhumana, con los niño tratados como mercaderías".

Los años de plomo

El sexto capítulo del libro está dedicado al golpe de Videla en la Argentina, en el que Francisco se defiende de la acusaciones y explica su papel en la orden jesuita, con un recuerdo especial de monseñor Angelelli, el obispo asesinado por lo militares.

Los problemas eran difíciles también dentro de la iglesia. “No fueron momentos simples, el riesgo estaba allí a la vuelta de la esquina, también porque había una persecución contra algunos sectores de la Iglesia, mientras otros, lo que se habían alineado con el régimen, gozaban de plana libertad”.

Roma 18.03.24 El vaticanista Fabio Marchese Ragona que colaboró con Papa Francisco para su autobiografía. Foto APRoma 18.03.24 El vaticanista Fabio Marchese Ragona que colaboró con Papa Francisco para su autobiografía. Foto AP

Bergoglio señala que se opuso “a las atrocidades”, a las acusaciones de marxismo. “La opción que hacían los pastores latinoamericanos, como tantos curas del sur del mundo, se refería a lo que afirmaba el Concilio Vaticano II, que reformaba la definición como Pueblo de Dios, concepto reforzado también por la segunda Conferencia general del episcopado latinoamericano en Medellín, en 1968. Una Iglesia que elige ocuparse de los pobres, que anuncia el Evangelio dentro de una óptica cristiana y no política”.

El Papa narra cómo ayudó a jóvenes a eludir la represión arriesgándose él mismo. “Debo admitir que también he ido víctima de calumnias con respecto a esos años de dictadura. Me acusaron e haber consignado al régimen a dos jesuitas que trabajaban en el Bajo Flores”. Bergoglio se defiende, y explica cómo logró salvarlos.

Del Cónclave que lo eligió como 266mo. Papa, el 13 de marzo de 2013, cuenta una anécdota de cómo la gastaban sus opositores. En el momento culminante de la elección, tras la renuncia de Benedicto XVI, el alemán Joseph Ratzinger, narra que se dio cuenta que había un grupo que pensaba en él como Papa cuando el cardenal español Santos Abril, le preguntó: Eminencia, ¿Es cierto que a usted le falta un pulmón? Francisco le respondió que no que “me faltaba el lóbulo superior del pulmón derecho, que me quitaron cuando tenía 21 años”.

Abril le respondió sonriendo: “Estas maniobras de último momento..”

Fabio Marchese Ragona con una copia del libro del Papa. Foto APFabio Marchese Ragona con una copia del libro del Papa. Foto AP

“Entonces comprendí que podría tocarme a mi”, señala el Papa.

En octubre la fase final del pontificado de Bergoglio se abre con un Sínodo de los Sínodos, una asamblea mundial de obispos convocada para tratar los temas cruciales de la Iglesia. La primera parte se realizó en octubre del año pasado.

Se espera un fuerte choque entre tradicionalistas y progresistas en algunos tema fundamentales que estarán en discusión.

Uno de ellos se refieren a la la homosexualidad. El Papa escribió: “Imagino una Iglesia que abrace y acoja a todos, incluso a quién se siente equivocado y a quien en pasado ha sido juzgado por nosotros. Pienso en la personas homosexuales y transexuales que buscan al señor y que han sido rechazadas y expulsadas.”

Francisco confirma “las bendiciones a las parejas irregulares, quiero decir que Dios ama a todos, sobre todo a los pecadores. Y que no seguir este camino no significa que está a la antecámara de un cisma, porque la doctrina de la Iglesia no está en discusión”.

En la autobiografía, el Papa escribe que “El matrimonio homosexual no es posible, pero las uniones civiles sí”. “E justo que estas personas que viven el don del amor puedan tener una cobertura legal como todos. Jesús iba con frecuencia al encuentro de las personas que vivían en los márgenes. Es lo que la Iglesia debería hacer hoy con las persona de la comunidad LGBTQ que dentro de la iglesia con frecuencia son marginadas”.

Francisco concluye que “hacerlos sentir en casa, sobre todo a aquellas personas que han recibido el bautismo y son a todos los efectos parte del pueblo de Dios”.

El Papa tiene un mensaje dramático al hablar de los riesgos climáticos, que se agravan. “El tiempo esta por cumplirse, no nos queda mucho para salvar el planeta”.

PB

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