Una investigación culpó a Rusia del «síndrome de La Habana», que afectó a funcionarios de Estados Unidos en Cuba

Una investigación culpó a Rusia del "síndrome de La Habana", que afectó a funcionarios de Estados Unidos en Cuba

Una investigación conjunta de varios medios concluyó que la misteriosa enfermedad sufrida en los últimos años por personal diplomático, político y de seguridad de Estados Unidos, bautizada como "síndrome de La Habana" por su incidencia inicial en Cuba, deriva supuestamente de actividades encubiertas promovidas por la Inteligencia rusa. De esa manera, contradice la versión oficial de Washington, que descartó la probabilidad de que fuera provocada por un agente extranjero.

Decenas de personas padecieron una serie de síntomas que expertos médicos atribuyeron a ultrasonidos o microondas de origen desconocido. El informe final estadounidense, publicado en 2023, concluyó que era "muy improbable" que fuese obra de un Estado extranjero, si bien tampoco se ofreció una teoría alternativa y esta ola de "incidentes médicos anómalos" sigue siendo un misterio.

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Sin embargo, los medios The Insider, Der Spiegel y el programa "60 minutos" de la cadena CBS aseguraron en su trabajo que hay "pruebas que sugieren" que el síndrome de La Habana está provocado por el "uso de armas de energía dirigida blandidas por miembros de la unidad 29155 (del GRU ruso)". En ese sentido, uno de los responsables de las pesquisas llevadas a cabo por el Pentágono, Greg Edgreen, situó el "nexo ruso" como el común denominador de todos los casos.

La unidad 29155 de Rusia realiza operaciones en el extranjero y fue culpada de varios incidentes internacionales, incluido el intento de envenenamiento del desertor Sergei Skripal en Gran Bretaña en 2018. De hecho, las autoridades del Kremlin habrían recompensado a dicha unidad por su buena labor en este campo, siendo que sus miembros habrían estado en todos los lugares donde se han denunciado ataques coincidiendo también con estos incidentes, expone la información periodística.

Greg Edgreen
Greg Edgreen, uno de los responsables de la investigación del Pentágono, consideró que Estados Unidos "está siendo atacado" y no dudó en apuntar contra Rusia.

El síndrome de La Habana fue reportado por primera vez en 2016, cuando diplomáticos estadounidenses en la capital de Cuba cayeron enfermos y aseguraron que escuchaban sonidos penetrantes por la noche. Estos síntomas desataron especulaciones sobre un posible ataque de un entidad extranjera con algún tipo de arma sónica.

A raíz de la enfermedad, el Congreso norteamericano aprobó medidas de apoyo a las víctimas. Una de ellas, identificada como Carrie, contó a la CBS cómo vivió el supuesto ataque que le provocó de primeras un desmayo y, después, problemas de memoria y de concentración. La agente del FBI relató que estaba en su casa de Florida cuando de repente sintió un fuerte sonido en su oído derecho. Incluso a batería de su celular también comenzó a hincharse, hasta el punto de que rompió la carcasa del aparato.

Según Edgreen, los propios investigadores estadounidense se pusieron un baremo demasiado exigente para poder lanzar una acusación formal contra Moscú, entre otras cosas porque implicaría enfrentarse a ciertas "verdades incómodas", como que Estados Unidos pudo cometer fallos en la protección de su personal.

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Otro de los hallazgos de la investigación de los medios, de un año de duración, sugiere que los de La Habana no fueron los primeros casos de este síndrome. "Es probable que haya habido ataques dos años antes en Frankfurt, Alemania, cuando un empleado del gobierno estadounidense del consulado se quedó inconsciente por algo parecido a un fuerte rayo de energía", indicaron.

Al respecto, The New Yorker informó en julio de 2021 que una veintena de agentes de inteligencia, diplomáticos y otros funcionarios estadounidenses en Austria habían denunciado problemas similares al síndrome de La Habana desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo ese mismo año.

Dmitri Peskov
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, negó las acusaciones y dijo que no hay "ninguna prueba convincente".

Sumado a esto, reportaron que otro de los incidentes tuvo lugar en Lituania el año pasado, en plena cumbre de líderes de la OTAN. Según las fuentes consultadas por los medios que participaron en la investigación, un alto cargo del Departamento de Defensa estadounidense fue atacado. "Esto demuestra que no hay límites sobre lo que hará Moscú o a quién atacará y que, si no hacemos frente, el problema irá a peor", advirtió Edgreen en su entrevista.

Ante las acusaciones, Rusia aseguró el lunes que las conclusiones del informe están "infundadas". "Hace ya muchos años que se habla de este tema en la prensa. Y desde el principio la mayoría de las veces se vincula a la parte rusa", indicó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, en una conferencia de prensa. "Pero nadie ha publicado ninguna prueba convincente, así que todo esto no es más que una acusación infundada y sin base", subrayó.

La investigación de Estados Unidos

La inteligencia estadounidense expresó en 2022 que la intensa energía dirigida desde una fuente externa podría haber causado algunos de estos síntomas, conocidos oficialmente como incidentes sanitarios anómalos (AHI, por sus siglas en inglés). Sin embargo, concluyeron en marzo de 2023 que "no hay pruebas creíbles de que un adversario extranjero tenga un arma o dispositivo de recolección que esté causando AHIs".

Entre las víctimas se encuentran personal de la Casa Blanca, oficiales de la CIA, agentes del FBI y oficiales militares, quienes reportaron síntomas consistentes con ataques de microondas o ultrasonido de alta energía. Incluso la vicepresidente Kamala Harris sufrió “un incidente de salud anómalo” en Hanói (Vietnam) mientras realizaba un viaje diplomático, que se le atribuyó al "síndrome de La Habana".

Kamala Harris
La vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris, contrajo la enfermedad durante un viaje a Vietnam.

El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió cerrar la oficina de inmigración de La Habana en 2017 y reducir al mínimo el personal diplomático en la isla, en virtud de un cambio de política estadounidense hacia Cuba y por el temor que generó el síndrome entre los diplomáticos. No obstante, Washington, bajo la gestión de Joe Biden, anunció la reapertura del organismo en agosto de 2023.

En ese entonces, Cuba negó cualquier responsabilidad y puso en marcha una comisión de expertos que no encontró evidencias científicas o criminales que vincularan los síntomas con posibles ataques sónicos, microondas u otra acción deliberada.

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