Las idas y vueltas de Pedro Sánchez en España: del amague de renuncia a confesar que se presentaría a un cuarto mandato

El retiro espiritual de cinco días que el presidente Pedro Sánchez se tomó para reflexionar si valía la pena seguir siendo jefe del gobierno de España -a pesar de las acusaciones contra su esposa- le sirvió, entre otras cosas, no sólo para darse cuenta de que no debe renunciar “al alto honor” -como lo definió él en su carta a la ciudadanía- sino también para fortalecerse y confesar que estaría dispuesto a seguir presentándose a las elecciones para continuar gobernando España.

Lo dijo este martes, en una de las dos únicas entrevistas que concedió luego de su declaración institucional en la que informó a los 48 millones de españoles que no dejaba La Moncloa vacante.

“Durante estos cinco días he reflexionado y he asumido el compromiso de liderar, no de monopolizar, un debate que es la regeneración democrática -dijo el presidente-. Y eso no es una tarea que se haga ni en tres días ni en tres meses ni en tres años”. “Trasciende a esta Legislatura”, agregó.

“Estoy con ánimo para estos tres años y para los que quieran los españoles con su voto -anticipó sus intenciones Pedro Sánchez-. Si los españoles y mi partido (el PSOE) quieren que continúe siendo el responsable y el líder”.

Por el recorrido de sus palabras y los sentimientos que nos fue compartiendo en estos últimos días -“no me causa rubor decirlo, soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer”, por ejemplo; “muchas veces se nos olvida que tras los políticos hay personas” o “envié una carta a la ciudadanía donde explicaba mis sentimientos”-, pareciera que el presidente del gobierno no tiene término medio. O renunciar o comenzar a mascullar su próxima candidatura a la reelección.

La gota que colmó el vaso

En mayo cumplirá sus primeros seis meses de este tercer mandato y el vía crucis que viene atravesando desde que logró ser investido presidente con el apoyo del independentismo catalán y vasco a cambio de concesiones que la oposición considera inconstitucionales fueron rasguñando su gestión.

Pero lo que él denominó “la gota que colmó el vaso” fue la investigación que un juzgado de Madrid anunció que realizará a su esposa, Begoña Gómez, por presunto tráfico de influencias.

Pedro Sánchez, el lunes, al anunciar que seguía al frente del gobierno español. Foto ReutersPedro Sánchez, el lunes, al anunciar que seguía al frente del gobierno español. Foto Reuters

Pasado los cinco días de reflexión, Pedro Sánchez comunicó, primero al rey Felipe VI -el jefe del Estado español- y luego a la ciudadanía, que asumía “la decisión de continuar con más fuerza al frente del gobierno de España” y habló de liderar una regeneración democrática de la que, hasta ahora, no dio señales concretas.

Sus socios de gobierno, la coalición de izquierdas Sumar de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, le piden contenido para ese plan de regeneración que Sánchez no supo o no quiso precisar en las dos entrevistas que concedió, a la televisión pública, el lunes por la noche, y a la radio Cadena Ser, este martes por la mañana.

“Si yo hubiera aparecido con un plan de regeneración democrática, la ciudadanía habría visto que había una cierta maniobra, una cierta estrategia de algo que no es tal. Es una reflexión personal”, se excusó Sánchez.

Y apuntó a que una buena medida sería renovar el Consejo General del Poder Judicial -la institución que regula la actividad de los jueces-, bloqueado por el Partido Popular desde hace cinco años. Este martes, luego de la reunión de gabinete, el gobierno anunció que, si se mantiene el bloqueo para su renovación, modificará por ley las mayorías necesarias para que se puedan elegir nuevas autoridades sin tener que contar con la aprobación del PP.

Sánchez responsabilizó a la oposición -PP y Vox- de estar detrás de la campaña de difamación que una asociación de ultraderecha lideró en los tribunales contra su esposa basándose en publicaciones que el presidente del gobierno llamó “pseudo medios de comunicación”.

“Este tipo de desinformación afecta a la ciudadanía porque afecta su convivencia”, dijo Sánchez.

Y habló del “auge de estos medios de comunicación, estas páginas web, estas asociaciones que tratan de judicializar casos sin ninguna base de pruebas”.

“No puede ser que se confunda la libertad de expresión con la libertad de difamación”, se quejó el presidente.

Autocrítica

Y reconoció: “No he prestado la suficiente atención a éste, uno de los principales problemas que sufren las democracias en todo el mundo”.

“La autocrítica es que no he visto suficientemente cómo el fango ha ido colonizando todos los ámbitos del debate publico”, dijo Sánchez y repasó el acoso mediático y judicial que padeció Podemos, su ex socio de gobierno en la Legislatura pasada, con denuncias que luego se comprobaron que eran falsas.

“Creo que Pedro ha comprendido hoy el poema del pastor protestante alemán Martin Niemöller que decía: ‘Primero vinieron los nazis por los comunistas, pero como yo no era comunista no hice nada. Ahora vienen por mí y es demasiado tarde’ -reflexionó Pablo Iglesias, ex vicepresidente y ex líder de Podemos-. Creo que al presidente quizá le pese no haber hecho nada para frenar el lawfare (instrumentalización de la justicia para perseguir a adversarios políticos) que nos afectó a nosotros”.

En una de las entrevistas, Sánchez aseguró que él y su familia son víctimas de lawfare. E insistió en combatir la desinformación.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, anunció este martes que su partido registró la solicitud para que Pedro Sánchez sea convocado a declarar en la comisión del Senado que investiga presuntos casos de corrupción.

El presidente del gobierno nada aclaró sobre el presunto tráfico de influencias de su esposa, quien habría firmado cartas de recomendación para una empresa que habría recibido ayudas económicas del Estado. Tampoco se lo preguntaron.

PB

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