Tras la histórica sequía, la agricultura bajo riego despierta el interés de la producción en Argentina

Tras la histórica sequía, la agricultura bajo riego despierta el interés de la producción en Argentina

La tecnología de riego por goteo, empleada en la actividad de la vid y hortalizas, se vuelve sinónimo de eficiencia y mejores rendimientos en campos de la Pampa Húmeda dedicados a la producción de granos como trigo, maíz o soja. Los productores locales toman ejemplo de los excelentes resultados que generan emprendimientos similares realizados en Brasil, que apuesta masivamente a este tipo de tecnología no solo para cultivar café, azúcar, algodón y legumbres, sino también para maximizar los rendimientos de sus granos gruesos.

En la Argentina, tras la histórica y extrema sequía que se vivió en las últimas tres campañas agrícolas, donde se registraron pérdidas abrumadoras en la agricultura extensiva e intensivas, se despertó el interés de muchos productores de implementar tecnologías que le permitan sortear esta clase de problemáticas.

“Cuestiones como la última sequía llevan al productor a consultar y averiguar la existencia de nuevas tecnologías que le aporten soluciones al problema”, dijo al programa “Aire de Campo”, que se transmite por Radio Perfil, el gerente general de Metzer Argentina, Luigi Scuderi.

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Para Scuderi, “hay desconocimiento” en el sector respecto a esta herramienta, pero aseguró que “año a año el uso de nuevas tecnologías para riego, y en especial por goteo, crece en forma exponencial. Por ello, veremos que en poco tiempo en la Argentina habrá un desarrollo muy fuerte en este tema”.

20240511 Programa Aire de Campo, de Radio Perfil
Canal de riego

Sin embargo, comentó que en el caso de Argentina, el desarrollo de este tipo de tecnologías se ve limitado por “la falta de infraestructura, ya que para hacer funcionar los sistemas de riego se requieren líneas eléctricas de calidad y estas son muy pocas en la Pampa Húmeda”.

Según datos oficiales, sobre una superficie superior a los 40 millones de hectáreas cultivadas anualmente en la Argentina, solo el 5%, es decir casi 2 millones de hectáreas, corresponden a la producción agrícola bajo riego. Allí, un 65% de esta superficie se riega a partir de fuentes superficiales y el resto con aguas subterráneas.

En el caso de Mendoza y San Juan, suman unas 300 mil hectáreas irrigadas, con sistemas gravitacionales y 43 mil con goteo.

Riego en la Pampa Húmeda

Para concretar este tipo de productos en la zona agrícola más productiva de Argentina se requiere contar con agua disponible, que por ejemplo puede proveer una laguna, desde donde se transporta por cañería hasta los campos. En los lotes el riego por goteo permite suplementar los cultivos en momentos cuando los volúmenes de lluvias se reducen y los suelos se encuentran en condiciones de sequedad en momentos que pueden ser claves para el desarrollo de las plantas.

Scuderi recordó que estudios del INTA Manfredi indicó que las variedades de trigo, maíz o soja utilizados para las pruebas lograron con una suplementación de agua por riego alcanzar mejoras superiores a las que se obtienen normalmente sin esta provisión adicional de humedad.

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Para este asesor en riego por goteo, muchos productores que emplearon este tipo de tecnología obtuvieron buenos resultados en el manejo realizado en campos de la Pampa Húmeda durante la sequía que se registraron en la Argentina en las últimas tres campañas agrícolas, donde las pérdidas por falta de humedad en los suelos resultaron millonarias.

“También se ve que en los años que hay lluvias normales, los rendimientos se ven potenciados con el empleo de riego por goteo. Así, en un año normal los rindes se ubican en un 70 o 80% por arriba de la media”, explicó Scuderi.

Más allá de la inversión que se requiere, además del beneficio que reporta obtener una mejora en el rinde promedio que se obtiene con el aporte adicional de agua a las plantas, el especialista reconoció que en campos de la Pampa Húmeda, con buena semilla y manejos, se puede acotar la incertidumbre que propone el clima a partir de promover ciclos de trigo-maíz, el tiempo de repago de la inversión en tecnología de riego se cancelaría “en un período de año y medio, o bien dos cosechas como máximo, al tiempo que el equipo se podría emplear durante 15 a 20 años en su vida útil”.

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