La guerra en Ucrania toma el rumbo de Putin: el siguiente paso de Moscú puede ser una notable sorpresa

El líder por las buenas y las malas de toda Rusia, Vladimir Putin, ganó a la grande su reelección hasta 2030 (no podía ser de otra manera) y presidió el gran desfile de hace tres días en el corazón de Moscú para celebrar el aniversario de la victoria frente a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. De inmediato se movió con los cambios, que son muy importantes y sugestivos. Los rusos están a la ofensiva en Ucrania, amenazan a Járkov, la segunda metrópoli en el nordeste y cerca de la frontera rusa, asedian el país a bombazos, misiles y drones que conmueven a diario el frente de 600 kilómetros.

El gobierno de Ucrania trata de pararlos pero se nota que sus fuerzas armadas están en apuros: les faltan soldados para afrontar a los rusos y también las municiones y el resto del material bélico es insuficiente.

Putin confirmó a su mejor cerebro militar, el general Valery Gerasimov, como jefe del Estado Mayor ruso. Foto: ReutersPutin confirmó a su mejor cerebro militar, el general Valery Gerasimov, como jefe del Estado Mayor ruso. Foto: Reuters

La prensa internacional dedicó poco espacio a otra noticia muy importante. Putin confirmó a su mejor cerebro militar, el general Valery Gerasimov, como jefe del Estado Mayor ruso y comandante en jefe de las fuerzas armadas rusas que operan en Ucrania, cargo en el que fue nombrado en abril de 2023.

Gerasimov, designado por Putin jefe el Estado Mayor hace una década, elaboró la doctrina que lleva su nombre y combina tácticas militares, tecnológicas, de información, diplomáticas, económicas y culturales, con el fin de lograr objetivos estratégicos.

Fue uno de los pocos que asesoraron a Putin en la preparación de la invasión a Ucrania, que se concretó en febrero de 2022.

En la cumbre del drama que hace menos de un mes el presidente Emmanuelle Macron hizo subir a una temperatura crítica, al afirmar que Francia estaba dispuesta a enviar tropas a Ucrania si Rusia avanzaba en sus amenazas a Europa de utilizar bombas atómicas no estratégicas.

Los países europeos miembros de la alianza atlántica, la OTAN, respondieron unánimemente con un sonoro “no” al envío de soldados de sus países. Ni siquiera la noticia de fuente rusa de que han comenzado los preparativos para desplegar las bombas nucleares no estratégicas en territorio de la aliada Bielorrusia alteró a los dirigentes europeos, que en las entrevistas respondieron “no estamos en guerra con Rusia”.

Vladimir Putin y el destituido ministro de Defensa  Sergei Shoigu. Foto: Alexey NIKOLSKY/ AFPVladimir Putin y el destituido ministro de Defensa Sergei Shoigu. Foto: Alexey NIKOLSKY/ AFP

Vladimir Putin sustituyó al ministro de Defensa, Serguei Shoigu, con un economista, Andrei Beloúsov, que varios analistas señalaron como la decisión de movilizar la economía rusa y la base industrial de la defensa para sostener una guerra de larga duración con Ucrania y preparar un enfrentamiento con la OTAN, que se cubre con el paraguas atómico norteamericano.

Optimismo ruso

Los rusos no ocultan su optimismo. Reconocieron que habían logrado conquistar más de 400 kilómetros cuadrados en la zona este ucraniana y a lo largo del frente de más de unos 700 kilómetros. En el sur, los rusos se ensañan con Odessa, una joya histórica y arquitectónica, causando cada vez más daños.

“La situación se ha sustancialmente agravado", afirmó el comandante de las fuerzas armadas ucranianas, Alexander Syrsi. “Pero la defensa está manteniendo las posiciones”, afirmó.

A la ofensiva rusa, Kiev responde con represalias más allá de las fronteras castigando con drones y misiles una refinería de petroleo en Volgogrado, un depósito petrolífero en la región de Kaluga y el establecimiento metalúrgico Novolipetsk en Lipets.

Los rusos acusaron que “un ataque terrorista del régimen de Kiev contra los barrios pacíficos de Belgorod, ha causado decenas de víctimas”

Un edificio destruido en la región de Jarkov. Foto: EFE Un edificio destruido en la región de Jarkov. Foto: EFE

Moscú agregó que el ataque “fue efectuado con el uso de armas suministradas por lo países de la OTAN”.

El tono de las acusaciones está subiendo rápidamente “El ataque terrorista de Belgorod es otro anillo sangriento en la cadena de crímenes del régimen de Kiev” acusó la portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zaharova”. Los bombardeos sobre los civiles tienen la firma “del grupo criminal de Zelenski (el presidente ucranio), sostenido por los sponsors occidentales”.

La guerra toma el rumbo de Putin

La guerra parece haber tomado el rumbo querido por Putin. La primera línea ucraniana arriesga el colapso. Los rusos se apoderaron el domingo de otros cuatro centros habitados: Gatishche, Kransnoye, Morohovts y Oleyniovo. Moscú había anunciado ya la caída de otros cinco pueblos en la región de la asediada segunda ciudad del país, Járkov.

Putin escucha al general Valery Gerasimov. Foto: AFPPutin escucha al general Valery Gerasimov. Foto: AFP

El Estado Mayor de Kiev hizo un resumen de la situación cada vez más difícil. A lo largo de la línea del frente “se han producido 155 combate sobre el terreno”, dijo el domingo. El ejército ruso lanzó 13 ataques con misiles, 118 ataques aéreos que dispararon 120 cohetes contra las posiciones ucranias.

Ucrania, por su parte, señaló grandes pérdidas del lado ruso. “Ayer (por el domingo) 1.200 soldados rusos murieron en combates”, informó el Estado Mayor en Kiev.

El gobernador regiónal de Járkov, Oleg Sinegubov, dijo que “toda la frontera norte de la region ucraniana está bajo el fuego enemigo casi las 24 horas del día. La situacion es dificil”.

Pero hay que tener en cuenta qué quiere hacer Putin. El panorama le es ampliamente favorable. Tiene en sus manos dos caminos. El más obvio en estos momentos parece acentuar la guerra con la victoria que parece sonreírle. La otra opción podría ser una notable sorpresa. Putin podría enfatizar que quiere la paz y que no desdeña abrir negociaciones sabiendo que parte desde una posición de fuerza. Esta es una alternativa que no conviene desdeñar.

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