Biblioteca popular capitalina en la cuerda floja por la crisis

Sus fundadores buscan que la institución tenga sede propia porque les cuesta pagar el alquiler.

Primero fundaron una escuelita de fútbol para contener a los chicos y darles la posibilidad de practicar un deporte. Luego, decidieron apostar fuerte a la cultura y la educación para mejorar su presente y su futuro. Pero esta última misión peligra, aunque los esfuerzos por evitarlo continúan. Es la situación que atraviesa actualmente la Biblioteca Popular Arbolito, en Villa Carolina, Capital, que nació por inquietud de los vecinos y que lucha por sobrevivir a la crisis. Fabricio Ontiveros, presidente de esta institución, dijo que es “casi imposible” seguir pagando el alquiler del salón donde funciona, pero que no bajaron los brazos. Agregó que iniciaron los trámites en el municipio de Capital para conseguir en donación un espacio donde construir la sede propia.

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Buenos hábitos. La Biblioteca Popular Arbolito, en Villa Carolina, también ofrece un rincón de lectura para que niños y adolescentes adquieran el buen hábito de leer.

La Biblioteca Popular Arbolito abrió sus puertas en el 2019 y se convirtió en el corazón de la Villa Carolina, por ser el único espacio físico donde desarrollar actividades comunitarias. Es así que, además de ofrecer libros de estudio y de lectura para los chicos, también se convirtió en sede de un club de ajedrez y en el lugar donde dan cursos de primeros auxilios y de arte que organiza el merendero de este vecindario que funciona en una casa con espacio reducido. Pese a su importante rol para la comunidad, sigue luchando para no desaparecer. Y con mucho optimismo. Es por eso que sus directivos organizaron una rifa para recaudar fondos y comprar nuevo material en la Feria del Libro que se realizó en Pocito. “Desde que la inauguramos, la biblioteca siempre funcionó en un salón alquilado. Y somos los 20 socios del Colectivo Arbolito, una organización sin fines de lucro, los que aportamos dinero para pagar el alquiler y la luz que actualmente rondan los $100.000. El problema es que la crisis también afecta nuestros hogares y por lo tanto cada vez se nos hace más difícil mantener la biblioteca abierta. Pero no bajamos los brazos”, dijo Fabricio Ontiveros.

El vecino agregó que en marzo pasado iniciaron un expediente en el municipio de Capital, mediante el cual solicitan la donación de un sector de la plaza de Villa Carolina para poder construir un salón donde funcione la biblioteca. “Existe el antecedente de la Biblioteca Popular La Escalera que funciona en un salón dentro de la plaza Almirante Brown, en Trinidad. Lo que le pedimos al municipio es que al menos nos ceda un espacio. Nosotros buscaremos ayuda para construir el salón. Esperamos que las autoridades tengan en cuenta el valor que tiene nuestra biblioteca para esta villa de familias muy humildes. Si hasta los fines de semana se convierte en cine con la proyección de películas infantiles que resaltan el valor del respeto, de la solidaridad y de la amistad, entre otros”, dijo Ontiveros.

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