La guerra con Rusia: “Claro que me gustaría que venga la OTAN a Ucrania»

El tren desde Lviv a Kiev parte cerca de la medianoche y llega a la capital de Ucrania más allá del amanecer, sin daños y puntual después de casi siete horas de recorrido. La guerra feroz que sufre este país no es generalizada y este ferrocarril nocturno aún resuelve las urgencias de viaje de quienes no pueden hacerlo en avión, una facilidad que la guerra prohíbe.

La gente explica al visitante que hay bombardeos en Kiev pero se suelen concentrar en las áreas de usinas y las distribuidoras de electricidad, uno de los blancos frecuentes de la aviación del Kremlin. No sucede lo mismo en el centro de la ciudad donde hay numerosos edificios que rodean la legendaria plaza de la Independencia, la del levantamiento popular del Euromaidán de 2013 a 2014 contra el gobierno prorruso del corrupto Viktor Yanukovich que se saldó con una masacre y la caída de ese régimen.

Rusia en esa batalla callejera perdió el control del país, de modo que le quedó tomar la península de Crimea donde desde las épocas de la URSS mantiene su mayor base militar naval, en Sebastopol, la única vía que le permite proyectarse al Mediterráneo. Ese despojo, además con Occidente alzado de hombros, es una herida que revolea el énfasis nacionalista de los ucranianos y su funcionariado. Sostienen con quien quiera que se hable, que el conflicto bélico actual con Moscú comenzó justamente en aquel momento, hace una década.

A poco de llegar a la capital, el ministro de Cultura e información, Rostyslav Karandieiev, un hombre locuaz e intenso centrado en proteger las obras de arte que la guerra amenaza o abiertamente destruye, le dice a este periodista y a un grupo de colegas latinoamericanos que Rusia “busca eliminar a Ucrania como nación. El ímpetu ruso de expansión sobre los países vecinos no ha cambiado desde la URSS, se consideran en una superioridad al estilo de los nazis y piensan igual que ellos”.

Rescatistas ucranianos trabajan en el lugar de un edificio dañado tras un ataque con cohete en Kiev, Ucrania. Foto EFERescatistas ucranianos trabajan en el lugar de un edificio dañado tras un ataque con cohete en Kiev, Ucrania. Foto EFE

La andanada de descripción y enojo del funcionario la corona con una posición que se repite en todo el estamento del poder, los territorios ocupados, incluyendo Crimea “deben ser devueltos porque es nuestra tierra”. Esa es la condición para “cuando se llegue a las negociaciones. No podemos terminar la guerra congelando esta situación en el punto que está” explica. “La paz es lo que más quieren los ucranianos”, pero un cese del conflicto “con territorios ocupados contradiría la ley internacional”.

Antes en Lviv, el gobernador militar de la región, Maksym Kozytskyi, hombre parco y tranquilo que defiende que el intenso discurso internacional del presidente Volodimir Zelenski “es lo que nos ha venido salvando”, va más allá que el ministro de Kiev y respalda cuidando las palabras la sugerencia del mandatario francés Emmanuel Macron sobre que la OTAN debería intervenir con sus tropas contra Rusia si la situación lo amerita como parece ocurrir en estas horas de una brutal ofensiva de Moscú.

Apoyo global

“Claro que me gustaría mucho que la OTAN viniera a Ucrania”, dice en respuesta a una pregunta de Clarín. “Para hacer eso posible, no solo se necesita una decisión en conjunto de la OTAN, también es necesario un esfuerzo mancomunado de todos los países civilizados”. El gobernador evita los efectos globales que tendría una ampliación de la guerra con una acción directa de Occidente sobre Rusia que dispararía una contienda mundial. Una posibilidad que remese los gabinetes de Europa.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Foto ReutersEl presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Foto Reuters

En cambio prefiere comparar lo que sucede aquí con la Segunda Guerra en la que cual entró en combate un eje occidental. Es el espejo que propone. Afirma que el Kremlin “quiere destruir a Ucrania como nación. Esto es un genocidio, disparan a escuelas, jardines de infantes, edificios civiles. No es contra el gobierno o un Estado, es una guerra contra la gente, como hizo Hitler que buscó liquidar al pueblo judío. Putin quiere liquidar a los ucranianos y se lo debe detener a él también”.

Kozytskyi sostiene que ese acuerdo global posiblemente surja de una cumbre de mandatarios de todo el planeta, norte y sur, que organiza el gobierno de Zelenski para el mes entrante en Suiza. Diplomáticos como el ex embajador de Ucrania en Estados Unidos, Valery Chaly, un analista pragmático muy consultado por los medios aquí, considera que esa cita puede constituir el primer paso para un pacto que acabe con el conflicto.

Para este especialista entre otros, la presencia de la OTAN seguramente será más activa, pero quizá no de la manera que se supone. No directa sino con entrenamiento a los militares ucranianos, que ya estaría ocurriendo en territorio del país europeo, pero también con el despliegue de estructuras militares de envergadura en la frontera polaca y claramente en el Ártico donde ya se están produciendo maniobras frente a las fronteras de la Federación de la mano del ingreso de Suecia y Finlandia a la Alianza Occidental. Movimientos solo preventivos. Por el momento.

PB

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