Villa Bogensee, el incierto futuro de la mansión que fue de Joseph Goebbels y que Berlín ya no quiere mantener

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler, uno de los ideólogos más radicales del nazismo, se suicidó con la entrada de las tropas soviéticas en la capital alemana dejando una propiedad en Wandlitz, Berlín. La mansión, de 1.600 metros cuadrados, 61 dependencias y un terreno de 17 hectáreas, que él mismo había construido en 1939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Además de ministro de propaganda de Hitler, Goebbels era también ‘gauleiter’, jefe de la administración pública de la capital del Reich alemán, Berlín. En su mantenimiento, el Ayuntamiento de Berlín (que es el propietario actual) gasta varios cientos de miles de euros anualmente, que incluyen limpieza, reformas y vigilancia para que no se convierta en lugar de peregrinación de neonazis. El alcalde se hartó de gastar dinero en balde y puso la propiedad en venta.

Villa Bogensee, como se conoció desde el principio y que fue construida con fondos de la sociedad de producción cinematográfica nacional (que controlaba Goebbels porque estaba adscrita al Ministerio de Propaganda) y en cuya construcción trabajaron como esclavos prisiones del campo de concentración de Sachsenhausen, no era sólo un lugar de descanso para Goebbels, al que llevaba a sus amantes, muchas de ellas forzadas.

Era también una especie de segunda sede ministerial, un sitio en el que trabajó muchos días, una segunda oficina en la que recibía a invitados, incluso en casos de visitas oficiales.

Cuando Goebbels murió en el bunker berlinés de Hitler en los primeros días de mayo de 1945, la Villa Bogensee pasó, tras el reparto de Alemania, a la zona controlada por los soviéticos y después a la Alemania oriental. Primero se usó como lazareto y durante cuatro décadas como escuela para formar a los cuadros dirigentes de las juventudes comunistas alemanas.

El 12 de julio de 1925, Joseph Goebbels, dirigente del Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP), conoció personalmente a Adolf Hitler.El 12 de julio de 1925, Joseph Goebbels, dirigente del Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP), conoció personalmente a Adolf Hitler.

Cada año pasaban por ella más de 100 estudiantes de países con regímenes comunistas. En las últimas décadas de la Alemania comunista, antes de la reunificación germana, tuvo usos privados (jardín de infancia, restaurante, peluquería), hasta que se abandonó.

Cuando cayó el Muro de Berlín fue ocupada por una ong, Internationaler Bund, que la abandonó en 2000. Tras más de dos décadas vacías el Ayuntamiento de Berlín se cansó de pagar el mantenimiento y la puso en venta. En 2021 apareció una asociación que propuso destinarla a hotel y talleres de conferencias. Una de las personas detrás del proyecto era un conocido neonazi y Berlín no vendió por temor a que la villa se convirtiera en lugar de culto a Goebbels.

La propiedad del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels en Bogensee, cerca de la ciudad de Wandlitz. Foto: APLa propiedad del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels en Bogensee, cerca de la ciudad de Wandlitz. Foto: AP

Cansado de esperar, el alcalde Berlín decidió que era hora de quitársela de encima y anunció que la regalaba. Tres días después de anunciarlo, el rabino Menachem Margolin, presidente de la Asociación Judía Europea (cuya sede está en Bruselas) escribió al alcalde para anunciarle que estudiaba hacerse cargo del complejo y convertirlo “en un centro de estudios de la psicología política, la comunicación y la lucha contra los discursos de odio”.

La mansión ha servido hasta para crear bulos. Hace meses, cuentas controladas por el Kremlin esparcieron por redes sociales la mentira de que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski la había comprado. Era un intento más de hacer creer que Zelenski, judío, es en realidad un neonazi. La propaganda rusa repite que Moscú está liberando a Ucrania del nazismo.

PB

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