Con Milei en primera fila, Bukele asume su segundo mandato en El Salvador

Con Milei en primera fila, Bukele asume su segundo mandato en El Salvador

Convertido en uno de los mandatarios más apoyados del mundo, ya que superó el 85% de los votos, el popular presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inicia este sábado su segundo mandato, y si el inicio de su primera gestión marcaba algunos puntos de incertidumbre, en este segundo capítulo su control del país es absoluto. Su desafío de gestión es mantener el altísimo nivel de seguridad que logró, con medidas muchas veces bordeando el autoritarismos, pero ahora debe mejorar la situación económica general, como prometió en su campaña.

La lista de mandatarios presentes la integran Daniel Noboa (Ecuador), Xiomara Castro (Honduras), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Chaves (Costa Rica), también está presente el rey Felipe de España, pero todos los focos apuntan el líder argentino Javier Milei, con quien Bukele comparte especial afinidad, cercanos ambos al expresidente estadounidense Donald Trump, a la agenda conservadora y a los golpes de efecto.

Bukele, de 42 años, presta juramento en una ceremonia en el Palacio Nacional, en el centro histórico de San Salvador, cuya plaza reúne este sábado a miles de sus simpatizantes.

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Este expublicista de ascendencia palestina emprende otro mandato de cinco años tras pulverizar a la oposición y obtener un histórico 85% de votos en las elecciones de febrero, donde también ganó casi todo el Congreso (54 de 60 escaños).

Milei llegó a El Salvador
Milei cuando llegó, el viernes por la noche a El Salvador.

Asiduo en las redes sociales donde se ríe de quienes le llaman "dictador", tiene a su favor el resto de poderes estatales, incluidos magistrados que le permitieron buscar la reelección pese a estar prohibida en la Constitución. Tendrá aún más poder porque los diputados aprobaron recientemente una reforma que le facilitará hacer cambios constitucionales, incluso, según analistas, habilitar la reelección indefinida.

"Avanzó con una velocidad alarmante en eliminar frenos y contrapesos esenciales para una democracia, que le permitió, entre otras cosas, su reelección (…). Es difícil pensar que el propio Bukele vaya a desandar sus medidas autoritarias", afirmó a la AFP Tamara Taraciuk, del centro de análisis Diálogo Interamericano.

En una América Latina azotada por la violencia criminal, Bukele es el presidente más popular, según una encuesta regional, gracias a sus políticas de "mano dura" contra las pandillas, que varios gobernantes, como Daniel Noboa (Ecuador) y Xiomara Castro (Honduras), han tratado de emular.

Human Rights Watch y Aministía Internacional denuncian muertes, torturas y detenciones arbitrarias. Casi 8.000 han sido liberados, miles por ser inocentes. El costo de la seguridad la paga "la población detenida injustamente", resume el coordinador de la Comisión de Derechos Humanos, Miguel Montenegro. Para Bukele, que llegó al poder en 2019 con un 53% de votos, su reciente triunfo arrollador muestra que los salvadoreños quieren seguir bajo el régimen de excepción.

El costo de la seguridad

Tras doblegar a las pandillas, los expertos creen que la luna de miel podría acabar por las preocupaciones económicas.

"La seguridad está mejor, ya no tenemos miedo a salir (ahora) uno espera que haya más trabajo, mejor condición de vida. Todo está caro", dijo a la AFP Sandra Escobar, de 27 años, cajera en una cafetería capitalina.

El país enfrenta una deuda pública de 30.000 millones de dólares, un 29% de sus 6,5 millones de habitantes son pobres y muchos siguen emigrando a Estados Unidos en busca de trabajo.

Los 3 millones de salvadoreños que viven en el exterior envían remesas por 8.000 millones de dólares anuales (24% del PIB). Son "el flotador" sin el que "nos hubiéramos hundido hace rato", dice el economista Carlos Acevedo.

AFP/HB

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