¿Qué es la inteligencia en un partido de fútbol?

¿Qué es la inteligencia en un partido de fútbol?

El sueño de todo editor, o de toda editorial, es el de crear un público que compre los libros por el hecho de ser publicados por esa editorial antes que por cualquier otra razón. Por supuesto que eso casi nunca pasa. Por ejemplo: ¿hay alguien en el mundo que compre un libro por ser de Planeta o de Penguin Random House? Obviamente no. Se lo compra por el autor, por el tema, el precio, o por cosas por el estilo.

Quizás en las editoriales pequeñas (llamadas también “independientes”) sí su nombre juega en la compra en el pequeño nicho en el que se ubican, pero tampoco ocurre tanto como ellas mismas creen. Si esto es así en el mundo editorial, ¿qué queda para el periodismo? Digo, para un columnista de los sábados en torno al fútbol, como yo. ¿Habrá alguien que haya leído la nota del sábado pasado? ¿Alguien que la haya leído y la recuerde? Porque hoy quería retomar algo de lo escrito allí. Pero, bajo la sospecha de que los eventuales lectores de hoy no son los del sábado pasado, no tengo más remedio que glosar mínimamente lo dicho hace siete días. Sobre todo, porque quiero responder la duda que me planteó mi amigo V.J. sobre el tema. ¿El tema? El hecho de que Boca no es un equipo inteligente. Es un equipo en el que un jugador se hace expulsar tontamente en la final de la Libertadores, en el que otro comete un penal insólito en el partido eliminatorio contra Estudiantes, y en el que varios defensores van a cabecear al área rival un córner, en el minuto 90 contra Fortaleza, cuando iban ganando 1 a 0, y se comen un contragolpe que termina en gol y en un empate que complicó todo para Boca. Pues, tal vez con razón, V.J. me planteaba que yo definía el asunto por la negativa. Es decir, definía qué era no ser inteligente, pero en cambio, no describía qué es la inteligencia en un partido de fútbol. No lo hacía por la afirmativa. Entonces, digo: un jugador inteligente es alguien que tiene todo el partido en la cabeza. Hay jugadores inteligentes que son muy habilidosos (como Riquelme), pero hay habilidosos que no eran inteligentes (Ortega contra Holanda en el Mundial 98). Pero también hay jugadores inteligentes que son rústicos con los pies, como Enzo Pérez. La inteligencia no es una cuestión de destreza con la pelota, sino una cierta predisposición intelectual, casi cognitiva, para comprender más rápido que el resto el trámite de un partido y su entorno. Se parece más a la claridad conceptual que a cualquier otra cosa.

Todos los errores tontos de Boca (que son muchos y vienen de hace tiempo) son ante todo inexplicables errores de concepto. El jugador inteligente siempre se toma un segundo para pensar.

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Cambiando de tema –esperando que V.J. haya quedado satisfecho con mi explicación–, el campeonato argentino entra en su cuarta fecha sin que ningún equipo haya ganado los tres partidos anteriores. Pregunta: ¿que nadie en el fútbol argentino gane tres partidos seguidos habla del alto nivel del campeonato o de su irremediable mediocridad? Lo iremos sabiendo con el correr de las fechas.

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