La historia de siempre: el Real pegó en el momento justo y levantó la Champions

La historia de siempre: el Real pegó en el momento justo y levantó la Champions

Así como repetimos la frase de Gary Lineker sobre el fútbol (“Es un juego en el que 22 hombres disputan una pelota y al final siempre gana Alemania”), podríamos empezar a repetir esta: la Champions es una Copa que la juegan los mejores equipos de Europa y que siempre la gana el Real Madrid. Ayer, en Wembley, la fórmula histórica se repitió. El Dortmund dominó todo el primer tiempo, lo acorraló, tuvo al menos cuatro situaciones clarísimas, pero como no acertó, en el segundo vino lo esperado: el Real se lo comió crudo. A diferencia de lo que había hecho el equipo alemán, no lo perdonó. Y así, oliendo sangre, resolvió el partido y llegó a su decimoquinta Champions League. Bestial. Apabullador. Demasiado asimétrico con respecto a todos los demás clubes de Europa: el que lo sigue en la lista histórica es el Milán, que tiene ocho copas menos.

Dani Carvajal abrió el marcador con un cabezazo en un saque de esquina en el minuto 74 y la sentencia la firmó Vinicius, luego de un error en la salida por parte de los alemanes.

Centrémonos en Carvajal para dimensionar lo que es el Real Madrid: el hombre que marcó el rumbo en Wembley es un lateral que quizás no deslumbra a nivel mundial, pero que ya suma seis orejonas, la misma cantidad que tiene, por ejemplo, el Bayern Munich, o una más de las que tiene el Barcelona.

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Pero no solo es Carvajal. En la noche de Wembley otros tres jugadores del Real llegaron a ese número, que durante décadas parecía solo destinado a una figura mítica como Paco Gento, emblema del Madrid en los cincuenta y sesenta y seis veces campeón de la Copa de Europa en aquellos años.

Con el triunfo ante el Dortmund y el festejo merengue en Londres, al igual que Carvajal, ahora alcanzaron ese récord el alemán Toni Kroos –en su noche de despedida del fútbol de clubes y del Real Madrid–, el croata Luka Modric y el español Nacho Fernández.

Imbatible. La última vez que el Real Madrid había perdido una final de la Champions fue en 1981. Ayer se negó a romper esa racha, a pesar de que el Dortmund le hizo sufrir muchísimo en varias fases del partido, sobre todo en el primer tiempo.

Para el equipo alemán, la noche fue cruel. Se plantó, batalló y fue superior al campeón español, pero el quinto clasificado de la Bundesliga terminó derrotado en Wembley, el mismo escenario donde había perdido la final de este torneo frente al Bayern Munich, en 2013. Solo una vez consiguió ganar la Champions, la primera vez que llegó al duelo decisivo, en 1997.

Esa primera mitad fue un catálogo de sustos para los españoles, con el Dortmund siempre acariciando el gol. Primero con un mano a mano que Karim Adeyemi resolvió mal, luego con un tiro al palo de Füllkrug y otros de Adeyemi y Marcel Sabitzer. Pero nada se concretó. Y cuando al Real no lo matás, ya sabemos lo que pasa: el Real Madrid mejoró en todas sus líneas, Jude Bellingham entró más en juego y a los 29 minutos de ese período, de un tiro de esquina lanzado por Kroos, la cabeza de Carvajal mandó la pelota directo a la red.

Con el Dortmund atacado por todos los costados y sin la solidez del primer tiempo, fue Vinicius, el autor del gol de la final de la ‘decimocuarta’ hace dos años, quien sentenció todo: asistido por Bellingham, el brasileño le pegó mordido, pero igual fue gol. En esa pequeña y milimétrica diferencia, cuando entra y cuando no entra la pelota, puede sintetizarse esta final de la Champions.

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