Un Día del Periodista con poco que festejar

Un Día del Periodista con poco que festejar

Que tres días antes de celebrarse el Día del Periodista el ministro de Justicia querelle penalmente a dos periodistas: Nancy Pazos y Darío Villarruel, es apenas una muestra más del cambio de paradigma en la relación de un gobierno con el periodismo: lo mismo hecho por cualquier otro de los gobiernos que lo precedieron hubiera generado un escándalo, pero la sociedad se va acostumbrando a la hipérbole presidencial.

Un día antes del Día del Periodista el fiscal federal Ramiro González consideró que un periodista conjeture sobre la posibilidad de que personas con hambre intentaran saquear el célebre depósito que se sabía lleno de alimentos, antes de que fueran distribuidos, “no tienen entidad” para ser consideradas un delito.

Pero lo que sí se mantiene es el efecto de amedrentamiento y autocensura que ejerce sobre muchos periodistas el solo hecho de intentar querellar a dos colegas por instigación al delito como buscó el ministro de Justicia, porque esta vez no progresó, pero con otro fiscal podría haberse abierto el proceso con los costos no solo económicos de afrontar la defensa.

Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Hoy más que nunca Suscribite

Durante el último mes el Presidente había dejado de tener como blanco a los periodistas y los medios. Se concentró primero en polemizar con los economistas, siguiendo la misma orientación que con los periodistas: atacando con mayor dureza a aquéllos que claramente fueron críticos del kirchnerismo e ignorando a los representantes de ese campo político. Y luego haciendo dos viajes al hemisferio norte con diferencia de una semana a Europa y luego a Estados Unidos, donde pudo descargar su energías peleando y seduciendo a los afines sin necesidad de agredir blancos locales.

Pero mientras Milei viajaba la revista Time publicó el reportaje de la tapa que le dedicó a nuestro Presidente, donde para recordarnos todo el tiempo su visión sobre el periodismo, Javier Milei se expresó así:

  • “Diálogo directo con la gente. No necesito intermediarios, que además, en su gran mayoría son mentirosos y que han hecho de este país una cloaca. Porque te digo, muchos periodistas sabiendo la realidad de la marcha, igual siguieron sosteniendo la mentira. ¿Qué tipo de periodistas son que le dan luz verde a una mentira? ¿Son periodistas o son operadores políticos? Son extorsionadores.”
  • “Porque muchos de ellos vienen y te proponen que si hablás mal de ellos, si no les ponés plata, te revientan. Qué gente hermosa. Eso es gran parte del periodismo argentino, ¿y sabes qué es lo que les pasa? Que nosotros les cortamos la pauta oficial, y eso los tiene profundamente nerviosos, y cuanto más dependientes son de la pauta y ven peligrar su negocio, peor hablan de nosotros.”

Parte de la ceguera paradigmática que Milei padece en diferentes campos obedece a su ensimismamiento en una monoidea: evalúa toda la realidad desde la perspectiva económica más aún desde el cálculo de lo cuantificable matemáticamente, lo que resulta adecuado para comparar entre iguales –bienes fungibles–, pero la gran mayoría de las decisiones y no pocas veces de las más importantes, no resultan de elegir entre iguales sino entre diferentes, por lo que no se puede calcular sino hay que tener el don de ponderar. Ya lo decía irónicamente Leibniz: “¡Basta de disputa! Calculemos quién tiene razón”.

Por esa monoidea parte de la primitiva creencia de que el ser humano solo está motivado por maximizar su beneficio y la satisfacción de sus necesidades detenido en la previa de 1920 cuando Freud escribe su fundacional monografía “Más allá del principio del placer”: los seres humanos no solo decidimos en función de aumentar los beneficios en campos muchos más diversos que el monetario (el amor, el honor, la gloria, la vocación, el legado, la compasión, el deber, etc.) sino que no pocas veces también decidimos en contra de aumentar un beneficio.

El marco estrecho desde donde observa la realidad lo lleva a creer que todos aquellos que se oponen o critican sus ideas están motivados exclusivamente por su interés personal, la mayoría de las veces relacionado con lo económico: son “ensobrados”, no tienen “pauta”, se quejan porque perdieron un “curro”, finalmente todos son “chorros” y “corruptos”.

Nunca antes desde la llegada de la democracia el periodismo acumuló tantas agresiones de un gobierno en los primeros seis meses de mandato, que se cumplen el próximo lunes. Para visibilizar este nuevo desafío del periodismo Editorial Perfil realizó ayer un evento por el Día del Periodista en su redacción, convocando a colegas de todos los medios. La foto de José Ignacio López que acompaña esta columna fue tomada allí y en la edición de hoy y de mañana tanto en papel como digital se informa en detalle del mismo.

Además, el miércoles próximo se emitirá un programa especial de televisión con el acto y los testimonios sobre qué es el periodismo y cuál debe ser su relación con el poder, de: Cristian Alarcón, Marcelo Bonelli, Jorge Fernández Díaz, Luciana Geuna, Ricardo Kirschbaum, Jorge Lanata, Marcelo Longobardi, José Ignacio López, Joaquín Morales Solá, Luis Novaresio, Carlos Pagni, Ricardo Roa, Eduardo Van Der Koy, Horacio Verbitsky y Miguel Wiñazki.

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