Luces y sombras del parate que se viene

Luces y sombras del parate que se viene

Está por terminar esta etapa del campeonato, a la que bien podríamos llamar “fechas residuales” del campeonato anterior. Creo que nunca vi algo tan desorganizado como esta situación. Ni bien concluyó la Copa de la Liga, que ganó Estudiantes, al fin de semana siguiente empezó el nuevo campeonato. Sin descanso. Sin pretemporada. Sin posibilidad de hacer incorporaciones. Todo rarísimo. Si la AFA se propusiera organizar las cosas de un modo peor, no lo lograría. Y ahora se suspende el campeonato por meses -por la Copa América y etc.- y cuando se reinicie, los equipos -en especial los grandes- ya tendrán otros planteles, nuevas adquisiciones.

La novedad de estas cinco fechas clandestinas fue Gimnasia. Con los mismos jugadores, pero con otro técnico, cambió por completo. Ganó algunos partidos, empató otros (contra Defensa y Justicia mereció ganar pero no pudo), perdió otros (contra Instituto empezó ganando y se lo dieron vuelta) pero siempre con la actitud de jugar bien al fútbol. Con pelota al pie, desmarques a los espacios y una voluntad de ser un equipo ofensivo. Todo lo contrario de cómo jugaba hasta hace 5 fechas. No creo que le dé como para pelear arriba, pero ojalá no se pinche ni se caiga. Los equipos que toman esos riesgos merecen tener premio.

Entre tanto, empieza ya el tachín tachín de la Copa América, las figuritas Panini ya están en todos los quioscos y arrecian las especulaciones sobre el armado final de la lista de Scaloni. Pero, ¿estoy loco si digo que a mí me entusiasma más el River-Talleres, por los octavos de la Copa Libertadores (¡qué se juega en agosto!) que el equipo liderado por el astro del fútbol de nivel de intercountry de Miami? Por supuesto que hay un riesgo: que para agosto a Talleres le hayan vendido a varios de sus mejores jugadores y que, a la inversa, que River, el equipo presidido por el dueño de un banco cuya imagen publicitaria es Scaloni, se haya reforzado con un par de figuritas de moda. Veremos. Es incomprobable, pero tengo la convicción de que si los partidos -ida y vuelta- se jugasen ahora, ganaría Talleres. El parate del campeonato incluso creo que lo complicó, como a Racing que también venía jugando bien. A la inversa, favoreció a River y a Boca, que se las siguen ingeniando para jugar por debajo de lo que tienen, más allá de que ahora a Boca se le viene el lío de jugar por los 16º de final de la Sudamericana (¡que papelón!) sin los jugadores que se van a la sub 23 de Mascherano, más Pol Fernández suspendido.

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Como viene ocurriendo desde hace años, Boca está otra vez coqueteando con el desastre. Al final termina más o menos (solo más o menos) zafando, pero para terminar instalándose en una mediocridad pasmosa. Si Boca no cambia su dupla central (sobre Rojo, en su calidad de “matoncito”, escribí varias veces en este espacio hace tiempo) y no mejora en el retroceso, tiene pocas chances. Como pocas son las chances que estos jugadores poco inteligentes reviertan ese déficit. Sobre ese tema, se acaba de retirar el jugador más inteligente de nuestra época: Toni Kroos.

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