Pablo Zabaleta, el argentino menos pensado «jugando la Eurocopa» para Albania


«Estaba en el Mundial de Qatar trabajando como comentarista para la BBC, cuando me llegó un mensaje de WhatsApp de Sylvinho: ‘¿Cómo vas? Tengo una entrevista con la Federación de Albania en los próximos días para el puesto de seleccionador. Si soy el elegido, cuento contigo‘». Así empezó, hace más de un año, la nueva faceta del histórico lateral derecho argentino Pablo Zabaleta, a quien, para sorpresa de muchos, las cámaras ponchan cada vez que miran hacia el banco de suplentes de Albania en cada gol que festeja en sus partidos de Eurocopa. Sí, porque con un trabajo silencioso se luce como ayudante de campo al hacer historia para la nación balcánica.

Si bien vive junto a su familia en Barcelona, tras 12 años en Inglaterra, a sus 39 años, a principios de 2023 el camino de Zabaleta siguió por Albania. Por esos días fue que recibió el llamado de su ex compañero y amigo en el Manchester City en 2009, el brasileño Sylvinho, para volver al mundo del fútbol desde adentro, a dos años de haber colgado los botines y haber amagado con un posible inicio en el periodismo.

La propuesta le daba la oportunidad de integrar un cuerpo técnico, cargo que no dudó en aceptar y que afronta con «la misma ilusión que cuando jugaba». Pero también admite que «el puesto carga con veinte veces más de responsabilidad». Aunque poco parece haberle pesado su estreno. Las estadísticas, clasificando en primer lugar de su grupo a la Eurocopa y una presentación nada menor en la competencia lo demuestran.

Con el título de entrenador de categoría UEFA Pro, sumado a su vasta experiencia acumulada durante sus mejores años vistiendo la camiseta de la Selección Argentina y el Manchester City, el oriundo de Arrecifes se encarga de trabajar estrechamente con los jugadores, analizar videos y colaborar en las decisiones técnicas. Así es como supo meterse rápidamente en el corazón de todo el pueblo balcánico al hacer historia y clasificar a Albania a su segunda Eurocopa en toda la historia (primera en 2016). Encima, obtuvieron su cupo como primera de su grupo, por encima de selecciones como Polonia. Un hecho inaudito para la nación.

Por si esto era poco, Zabaleta ahora, por más difícil que parezca, quiere jugar otra vez con los libros históricos: integra el grupo de la muerte, teniendo que enfrentar a Italia, Croacia y España. En su debut cayeron frente a Italia por 2-1, donde comenzaron ganando al convertir el gol más rápido de la historia de la Eurocopa (Nedim Bajrami a los 23 segundos). Y con dicha presentación ya demostraron que no tienen en mente tomar el famoso rol de cenicienta. Lo dejó en claro Zabaleta algunos meses antes: «Estamos preparados para competir al máximo, como lo hicimos desde el primer día que llegamos».

Pablo Zabaleta, ayudante de campo de Albania en la Eurocopa. Foto: @pablo_zabaleta_5Pablo Zabaleta, ayudante de campo de Albania en la Eurocopa. Foto: @pablo_zabaleta_5

Para colmo, este lunes Albania le empató a Croacia en el minuto 95 y sueña con meterse entre los mejores terceros. Quién le quita ese sueño a los más de 2 millones de habitantes de la nación por más que el cierre del grupo se nada menos que con España.

«Tenemos que ir con el sueño y las ganas que merece una Eurocopa, para competir y estar a la altura de lo que requiere una competición así», confesó Zabaleta en los meses previos a la Eurocopa, en diálogo con The Coeches’ voice.

La faceta como comentarista que tuvo Zabaleta, previa a reibir el llamado de Albania. Foto: @pablo_zabaleta_5La faceta como comentarista que tuvo Zabaleta, previa a reibir el llamado de Albania. Foto: @pablo_zabaleta_5

En caso de no conseguir el pasaje a la siguiente ronda, la nación de la península Balcánica, independizada en 1912, y Zabaleta tienen motivos para seguir construyendo la mejor etapa futbolística de Albania. Es que las causas del éxito que actualmente les permite escribir estas páginas no es casualidad: se debe gracias a un método atípico de selección de jugadores que Pablo y Sylvinho implementaron apenas se hicieron cargo de la Selección, posando sus ojos por fuera de los límites geográficos de la nación.

«Cuando estoy metido en la concentración, trabajo prácticamente todo el día. Empiezo a las diez de la mañana con videos, sentado al lado del analista, mirando cada entrenamiento, cada partido, filtrando mucha información a Sylvinho», cuenta el jugador surgido de San Lorenzo acerca de la profesionalidad con la que vive su puesto, haciendo hincapié en un curioso pero innovador algoritmo que utiliza para seleccionar a sus convocados.

«Pasamos horas viendo videos de los futbolistas, porque queremos conocer aún mejor a los jugadores albaneses. Antes de venir conocíamos a algunos de ellos, pero tuvimos que preparar una gran lista de nombres de 40 o 50 jugadores, no sólo con los que juegan fuera, sino también del campeonato albanés. Así que vigilamos una lista de unos 50 jugadores», explica Pablo, acerca del trabajo de relevamiento que llevan adelante desde su arribo a la Selección.

Es que desde la llegada del cuerpo técnico de Sylvinho, siendo conscientes de la diferencia de jerarquía que Albania puede presentar frente a las máximas potencias europeas, le transmitieron a la federación nacional la idea de utilizar un algoritmo que les permita forjar el mejor equipo posible ¿Cómo? Reclutando a albaneses dispersos por el mundo.

Sylvinho, DT de Albania y encargado de reclutar a Zabaleta en su cuerpo técnico. Foto: AP/Petr Josek.Sylvinho, DT de Albania y encargado de reclutar a Zabaleta en su cuerpo técnico. Foto: AP/Petr Josek.

La nación europea presenta una diáspora muy alta como consecuencia de múltiples contiendas bélicas que vivió a lo largo de los años, por lo que desde la selección de fútbol decidieron ponerse en contacto con todos los jugadores con ascendencia oriunda de Albania para tentarlos con vestir la camiseta balcánica.

Y este sistema es el que hoy permite a Zabaleta y Sylvinho aspirar a meterse en unos hipotéticos octavos de final: solamente siete de sus 26 convocados para la Eurocopa nacieron en Albania. Una filosofía de trabajo, que junto a los principios tácticos del cuerpo técnico muestra sus frutos.

«Hay una generación muy importante que emigró de Albania hace 30 años, y han tenido sus hijos fuera. Todos esos hijos, hoy por hoy, han elegido venir a jugar y a representar al país que es la tierra de sus padres», fundamenta el también ex lateral del Espanyol de España acerca de su efectivo método.

Albania's assistant coach Pablo Zabaleta of Argentina speaks during an interview with the Associated Press in Tirana, Albania, Wednesday, Nov. 22, 2022. Taking it into the Euro 2024 finals was a dream come true for Albania's Latin coaches. Their next challenge is "a good play" at the finals in Germany and turning it into strong team. (AP Photo/Armando Babani)Albania’s assistant coach Pablo Zabaleta of Argentina speaks during an interview with the Associated Press in Tirana, Albania, Wednesday, Nov. 22, 2022. Taking it into the Euro 2024 finals was a dream come true for Albania’s Latin coaches. Their next challenge is «a good play» at the finals in Germany and turning it into strong team. (AP Photo/Armando Babani)

«No sé hasta dónde llegaré, pero estoy lleno de energía para aprovechar y disfrutar cada segundo al máximo«, expresó meses atrás Zabaleta, admitiendo que tener «la posibilidad de disfrutar y de trabajar en una profesión que a uno le gusta, se le puede dedicar todas las horas que sean necesarias durante el día». Hoy, intenta hacer crecer a la débil Albania con su algoritmo de búsqueda de jugadores y desea escribir un nuevo capítulo en la historia de la nación cuando en su momento si le preguntaban «antes de empezar la fase de clasificación si Albania a terminaba primero, ahí yo no era tan optimista«.

Previo a su debut, Zabaleta había confirmado que «el acuerdo central con la federación» era conseguir «la clasificación para las etapas finales de la Eurocopa 2024». El objetivo terminó superando las expectativas. Y aún no le cierra las puertas para ir por más para seguir haciendo disfrutar a una nación con poca tradición futbolera.

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