Dejo escapar un delincuente y tendrá que pagar $15.000

La multa es la única sanción prevista por la ley para los funcionarios policiales que facilitan una fuga por su negligencia.

Un conocido dicho popular consagra: ‘En la confianza está el peligro’. Y el cabo de la Policía, Diego Saúl Monla, es una de las personas que puede dar fe de la certeza de ese refrán, con sus perjudiciales consecuencias. El 25 de mayo pasado, a eso de las 18,30, custodiaba a un sujeto que estaba preso por golpear a un pariente y que, por orden judicial, había sido derivado por 20 días al sector de psiquiatría del hospital Marcial Quiroga para que allí lo medicaran y una junta interdisciplinaria elaborara un diagnóstico, por sus violentos desbordes y su adictivo consumo de sustancias prohibidas.

No era el primer contacto entre ambos en el hospital. Todo indica que ya se había generado la mentada confianza, al menos en el policía, y esa actitud terminó jugando un papel clave aquella tarde, porque cuando el preso le pidió permiso para ir al baño, el cabo lo autorizó, pero no se preocupó en acompañarlo o tomar alguna otra precaución para evitar imprevistos. Y entonces el mencionado peligro entró en acción, porque el detenido aprovechó el descuido y se fugó del hospital.

Según fuentes judiciales, Daniel Eduardo Ciares pudo ser recapturado, luego, pero esa situación ya no eximía de responsabilidad al policía, que empezó a ser investigado luego de que un compañero denunciara el hecho.

Como la evidencia fue contundente, el cabo decidió a través de su defensor, Alejandro Genest, evitar el desgaste de un proceso común y lo acotó admitiendo, en un juicio abreviado, que cometió una negligencia aquel día en que Ciares se dio a la fuga. El último miércoles, ante el juez de Garantías, Javier Figuerola, reconoció su culpa y aceptó una multa de $15.000, la única pena que prevé el Código Penal para este tipo de delito, que se configura cuando el funcionario policial o de un fuerza de seguridad, facilita la evasión de un detenido, al actuar con negligencia, impericia, imprudencia o incumplimiento de sus deberes.

El juez homologó esa salida para el caso, que le propusieron Monla y su Defensa, con el fiscal Nicolás Schiattino y el ayudante fiscal Ignacio Domínguez (UFI de Delitos Especiales). Monla cancelará su deuda con la Justicia el próximo lunes, fecha en la que deberá abonar la multa, que luce desactualizada en comparación con años atrás, cuando fue creada por ley como pena.

El problema para el cabo de Policía puede estar ahora en la otra investigación que lo tiene en la mira: la que se inicia en Inspección y Control de Gestión, que es un sumario en el que también se recolectan pruebas, se le da al investigado el derecho a defenderse y finalmente se toma una resolución, consistente en una sanción en proporción a la falta cometida. Esa sanción, repercute en la carrera policial, pues puede demorar un ascenso.

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