Corrupción, satisfacción e indignación, rareza incómoda


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Hace algunos años, tomé una calle a contramano que no tenía cartel indicativo y había autos estacionados en ambas direcciones. En el acto un inspector de tránsito, agazapado detrás de un camión, me detuvo y empezó a darme un discurso ambiguo sobre mi falta. Azorada le pregunté si estaba tratando de “coimearme”, lo que motivó que me respondiera con un ofendido “circule”. Hoy me doy cuenta, gracias al fallo de los jueces Barroetaveña, Mahiques y Perrone, de que de haber accedido a los requerimientos del inspector no habría incurrido en un delito, sino en una contribución para la compra de yerba de un funcionario público. Agradezco a estos destacados juristas su incansable batalla para que la corrupción desaparezca de nuestro maltratado país.

Adriana de la Canal

DNI 6.522.747

Satisfacción causó en la ciudadanía la condena a un exgobernador, claro exponente del poder político, por abusar de una mujer. Enorme indignación nos invade ahora por el reciente fallo de la Cámara de Casación Penal por el tema “cuadernos”. Ese fallo constituye la destrucción absoluta de la ya poca confianza que la ciudadanía tiene en la Justicia, que, tal como lo describió Diego Cabot en su artículo del día jueves 20, nos toma a todos por estúpidos. ¿Qué otra condena que no sea un Jury de Enjuiciamiento les cabe a estos tres jueces? Es de esperar que el Consejo de la Magistratura o el Poder Legislativo hagan algo al respecto, porque este fallo ha ensuciado y por muchos años a toda la Justicia.

Roberto Aróstegui

DNI 4.753.044

Me refiero a la carta del señor Mariano Bustillo, publicada el 20 de junio. Yo, como él, también vi completo el reportaje que el señor Jonatan Viale le hizo al presidente de la Nación. Bustillo señala ese episodio como una “grata rareza”, en la medida en que se difunde un reportaje en el cual el Presidente responde “cabalmente a todo lo que se le preguntó”. Siento discrepar, en primer lugar, porque no creo que el lugar elegido sea adecuado para un programa periodístico de regular calidad; y en segundo lugar, porque ni el Presidente ni el periodista hicieron referencia, en ningún momento, al lugar en el que estaban, enmarcados por el busto que simboliza a la República, al que no prestaron ni la menor mención. Busto sublime este al que me refiero, aunque tantas veces mancillado con juramentos falsos e ilegítimos, producidos, tal vez, antes que el señor Bustillo tuviera uso de razón.

Guillermo Moreno Hueyo

DNI 4.368.307

Recientemente el senador Mariano Recalde, al tratarse la Ley Bases en lo referente al tema laboral, hace mención a mi abuelo Robustiano Patron Costas, a quien le adjudica palabras despectivas que jamás pronunció respecto del trato que habría mantenido con sus empleados en la empresa San Martin del Tabacal, por él fundada en el año 1920. Según Recalde, el doctor Patron Costas habría dicho: “Lo que no le perdonaría al presidente Perón es que durante su gobierno el negrito que venía a pedir por su salario se atreviera a mirarlo a los ojos”. Esa y otras afirmaciones sobre mi abuelo son una mentira “mendaz” y de una falsedad absoluta. Le recomiendo al senador que busque en el archivo del Honorable Senado de la Nación el diario de sesiones de la Cámara, de fechas 15 y 22 de junio de 1937, tomo 1. Allí, el doctor Alfredo Palacios, senador por el Partido Socialista en aquel entonces, a su regreso del viaje por el noroeste del país para analizar y documentar las condiciones laborales en esas provincias, comenta la penosa experiencia vivida al observar la deplorable situación económica y social de sus pobladores. Sin embargo, señala dos excepciones, ambas en la provincia de Salta, YPF en Vespucio y Tabacal en Orán. Dice el señor senador: “En Tabacal debí aplaudir la acción de un hombre. Aplauso que quiero reiterar lealmente desde mi banca al adversario político [Patron Costas era senador nacional] que realiza una gran obra de argentino en medio de la selva, donde es frecuente la explotación del hombre en la forma más brutal. La escuela de Tabacal sería un ejemplo en nuestra metrópoli. Quinientos alumnos bien alimentados, fuertes, con guardapolvos blancos”. Termina el doctor Palacios diciendo: “Y bien, señores senadores, imitemos la acción privada y los resultados serán proficuos”. La escuela a la que se refirió el senador es la misma que acaba de festejar 105 años de existencia. El pueblo que fuera fundado por Patron Costas en el año 1920 llegó a albergar a 20.000 personas, entre empleados y sus familias. Las viviendas contaban con luz eléctrica, agua potable, etcétera, brindadas por la empresa en forma gratuita. El hospital construido por Tabacal fue único en la zona durante muchos años. Contaba con instrumental y equipos de avanzada para la época y los médicos formaban parte del personal de la empresa. La iglesia, las instalaciones deportivas, el club de empleados, etcétera, formaban parte de este gran emprendimiento agroindustrial del norte de nuestro país. Pues bien, señor Recalde, lea, edúquese y sea fiel a la historia de nuestro país y a la memoria de aquellas personas que con trabajo, esfuerzo y sacrificio construyeron un futuro para la Argentina.

Eduardo Patron Costas

DNI 8.160.625

La palabra a rescatar en este contexto que nos toca vivir podría ser “mesura”, también “prudencia”. Si las palabras crean mundos, esto por lo menos está a nuestro alcance. Atravesados por grietas, todo indica que la mesura tiene un denominador común olvidado. En este contexto turbulento, pero aun así con la preciosa oportunidad de echar mano a algo que sí se puede, porque no exige otra cosa que bajar la carga de agresividad, solo con comenzar a expresarnos con una dosis de prudencia, de mesura, se mejora. No es ser tibio, no es dejar de confrontar ideas. Solo intentar hacerlo con el propósito de crear con las palabras un momento más respetuoso. El uso de las palabras ya sería un intento de contribuir con pasos pequeños, y tal vez funcione. Así, tal vez nuestro tiempo tenga más calidad, más ideas que verborragia. Sí a las reglas, a la buena ciudadanía, pero prudencia en la expresión. Tal vez con un mínimo impacto, sería un aporte que genere más actitudes de humanidad.

Susana Massaro Bentz

smassaro@colegiosanjoaquin.edu.ar

El 13 y 14 de junio se organizó por primera vez la Primera Cumbre de Parlamentarios de Latinoamericana en la temática de inteligencia artificial. El encuentro contó con parlamentarios de la región de más de 8 países de diferentes ideologías y partidos políticos. En este momento de la historia, sociedad y política, en el que lo que se fomenta son la división, las diferencias y hasta los discursos de odio, vale la pena recalcar una iniciativa como la que tuvo la Cámara de Diputados de la Argentina al organizar un evento de tal magnitud, tanto a nivel internacional como regional, político e innovador. Hoy, cuando la inteligencia artificial está en boca hasta del papa Francisco, este tipo de encuentros brinda la esperanza de saber que podemos trabajar juntos en temas que se debaten de manera mundial. Más allá de nuestras diferencias, vale la pena trabajar en pos de encontrar puntos en común que nos ayuden como humanidad y nos den una voz regional a nivel global. Celebro esta acción y confío en que se sigan promoviendo acciones regionales y políticas en temas tan desafiantes como lo es la inteligencia artificial.

Agustina Ordoñez

DNI 35.574.793

Muy interesante la nota del señor Luciano Román sobre el uso de la corbata como signo de respeto a los demás. Las formas entrañan el fondo. En la misma línea de razonamiento se inscribe la forma de juramento de los funcionarios convocados a prestar servicio público, o quienes son premiados con títulos que los habilitan a desenvolverse como profesionales en nuestra sociedad. La alteración de las fórmulas de juramento que se escuchan (y se aceptan) constituye una burla a la Patria que les permitió llegar a la máxima distinción, que es el servicio a sus compatriotas. Entiendo que la invocación de Dios sea opción de la conciencia de cada uno. Pero, salvada esa instancia, la Patria es demandante única y excluyente.

Daniel Guevara

DNI 11.033.869

El Presidente acostumbra asignar carácter universal a sus afirmaciones. El ministro de Economía es el mejor desde la vuelta a la democracia; el futuro asesor es el mejor economista del mundo; él mismo se percibe como el líder mundial del capitalismo libertario. Suena exagerado. Trasluce un fanatismo similar al de un partidario de un equipo de fútbol: mi equipo es el mejor. La selección es la mejor del mundo… por ahora: pero tiene que revalidar ese título. Los otros involucrados –incluido el Presidente– también tienen que demostrar que los elogios son fundados. Una buena dosis de modestia sería conveniente hasta que eso ocurra.

Héctor Pastorino

DNI 4.081.837

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