Francisco se mete en la campaña venezolana y nombra cardenal a un cura cercano a Maduro

Francisco hizo un inesperado gesto que se mete de lleno en la campaña electoral venezolana a 20 días de la elección presidencial. El Papa decidió nombrar como nuevo cardenal a Raúl Biord Castillo, cercano al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, en reemplazo de Baltazar Porras, un ferviente opositor al régimen chavista.

Porras se despeñaba como cardenal desde noviembre de 2016 y había presentado su renuncia, dando lugar al nombramiento de Biord Castillo. El ahora cardenal es un cura de buena relación con Maduro que se desempeñaba hasta hoy como obispo de La Guaira y, desde ahora, será el nuevo arzobispo de Caracas.

El anuncio fue tomado como un gesto al chavismo y confirma la buena relación de Miraflores con la Conferencia Episcopal Venezolana. Justamente, Francisco se reunió el mes pasado con con obispos venezolanos en el Vaticano y «manifestó gran interés por todos los acontecimientos del país».

Otra señal del buen vínculo entre el gobierno y la CEV es Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro y diputado a la Asamblea Nacional chavista, que es vicepresidente de Asuntos Religiosos dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela y ministro de Culto del gobierno.

El cambio en la Iglesia tiene, además, un trasfondo político. Según la BBC , el cardenal saliente tuvo un rol durante el golpe de Estado contra el expresidente Hugo Chávez en 2002, cuando estaba a cargo de la CEV.

La agencia británica consigna que en la madrugada del 12 de abril monseñor Porras recibió a Chávez en el fuerte Tiuna, en compañía de varios militares que le pidieron firmar la renuncia, antes anunciada en televisión.

 

 

 

El cura afirma que el entonces presidente lo llamó como garante del respeto a su vida y que fue apenas un testigo. Después de ese hecho, Chávez lo tuvo como uno de sus enemigos y llegó a afirmar que cargaba «el diablo bajo la sotana». El religioso lo acusó de «bravucón» y en 2004 apoyó públicamente la revocatoria de Chavéz en el referéndum de ese año.

 

 

 

Además, un cable de la embajada de Estados Unidos en Caracas con fecha de 2005, filtrado por WikiLeaks, revela una reunión en la que Porras sugirió al Gobierno estadounidense hablar más claro en contra de Hugo Chávez, al que calificó como «un problema a largo plazo».

Antes de la confirmación de este cambio dentro de la Iglesia, el sumo Pontífice habia tenido un llamativo gesto con Nicolás Maduro. En un video que circuló en las redes sociales se ve cómo un hombre cercano a Porras lo aborda en la Plaza de San Pedro y le menciona que trabajaba para el entonces cardenal.

«De Caracas, de Baltazar Porras, trabajo con él», le dijo el hombre. La respuesta del papa lo sorprendió. «Los venezolanos son un pueblo muy maduro», contestó el jefe de la Iglesia Católica entre risas.

Maduro había denunciado que «algunas cúpulas» de la Iglesia venezolana conspiraban contra la canonización de José Gregorio Hernández, conocido en Venezuela como «el médico de los pobres» y al que se le atribuyen varios milagros en Sudamérica.

 

En el video con el hombre cercano a Porras, el pontífice tuvo un segundo guiño hacia Maduro: prometió «canonizar al médico», en referencia a Hernández, que fue beatificado en 2021 y aguarda el proceso de ser convertido en santo. «No sé cuándo, pero ya firmé», completó el Papa.

La beatificación de José Gregorio Hernández hace tres años fue la primera de un laico venezolano. Desde su muerte en 1919, Hernández se ha convertido en una figura icónica en Venezuela, que tiene una marcada presencia del culto católico. En algunas iglesias de pueblos se puede ver la figura del médico entre los santos católicos.

La intervención de Francisco le viene como anillo al dedo al chavismo en la previa de la elección presidencial. El Papa había intentado mediar sin éxito en los diferentes conflictos que se sucedieron con la oposición hasta que terminó tomando distancia del gobierno hasta ahora.

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