Llegó la hora de la boleta única de papel


Desde hace mucho tiempo, hemos insistido en este espacio editorial sobre la necesidad de avanzar en la instrumentación de la boleta única de papel (BUP) para las elecciones nacionales, con el fin de transparentar los comicios. En junio de 2022, un proyecto de ley en ese sentido fue aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación; pero, desde entonces, el Senado no ha podido llevar al plenario del cuerpo su tratamiento.

El hecho de que este año no sea electoral lo convierte en ideal para el debate de esta cuestión, tendiente a mejorar el mecanismo de elección de nuestros representantes. De hecho, desde enero último, existen dos dictámenes de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales de la Cámara alta, con sendos proyectos de BUP con sutiles diferencias entre ellos.

En efecto, uno de los dictámenes, avalado fundamentalmente por senadores de la UCR y de Pro, establece, al igual que el proyecto aprobado en Diputados, que la boleta única incluirá todas las categorías para las que se realiza la elección. El segundo dictamen, impulsado por legisladores del justicialismo y de algunas expresiones provinciales como Juntos Somos Río Negro y el Movimiento Popular Neuquino, en cambio, propicia la confección de una boleta única para cada categoría de cargo electivo. En una elección nacional puede votarse por presidente y vicepresidente de la Nación, senadores nacionales, diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur.

Nuestro país cuenta ya con valiosas experiencias provinciales en las que, con parciales diferencias, se incorporó la BUP, tales como las de Mendoza, Córdoba y Santa Fe. También ha sido utilizada en comicios municipales, como los de San Luis, al tiempo que la mayoría de las democracias del mundo utilizan mecanismos semejantes, al margen del voto electrónico, que es empleado en algunos países.

La boleta única utilizada en las últimas elecciones provinciales de MendozaMarcelo Aguilar – LA NACION

La Cámara Nacional Electoral ha expresado, desde el año 2007, en distintos fallos y acordadas, la necesidad de reflexionar sobre la implementación de este sistema de votación, donde la boleta única sea suministrada por la Justicia Electoral. Del mismo modo, no pocas organizaciones no gubernamentales han apoyado esta iniciativa.

Muchas son las ventajas de la utilización del sistema de BUP:

No menos importante sería que se avanzara también con otras iniciativas como la de “ficha limpia”

Por estas razones, no debería seguir demorándose la sanción de la ley que establezca este nuevo mecanismo de votación en las elecciones nacionales. Seria conveniente que la Cámara alta apruebe la iniciativa a la que la Cámara de Diputados le dio media sanción hace dos años, a fin de evitar nuevas dilaciones y tener listo el nuevo marco legal de cara a los comicios de 2025.

No menos importante sería que se avanzara también con otros proyectos, como el de “ficha limpia”, dirigido a prohibir la presentación como candidatos a cargos electivos a quienes tengan una condena confirmada.

Ha trascendido en las últimas horas que la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) podría ser también evaluada, a partir de una iniciativa en tal sentido del gobierno de Javier Milei. Se trata, desde luego, de un tema por demás controvertido y complejo, que si bien podría ser debatido por el Congreso, no debería obstaculizar la rápida sanción de la ley de boleta única en papel.

Deberían dejarse de lado mezquindades, caprichos y especulaciones de toda clase para avanzar hacia una iniciativa que cuenta con un amplio consenso en la sociedad y entre sus representantes parlamentarios.

LA NACION

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