El plan secreto de Milei, la trastienda de la misión del Fondo y una cena en Roma

Javier Milei tiene un ambicioso plan político secreto que busca consolidar su endeble gobernabilidad. Incluye medidas económicas clave y la búsqueda de una absorción futura del PRO. Se trata de la formación de un nuevo espacio político de derecha liderado por el propio Milei. También, su estrategia tiene tiempos de ejecución y busca conformar una amplia fuerza de derecha.

El programa lo “cocina” solo entre los íntimos y buena parte de esos sueños se discuten en el “freezer”. Así le dicen a la blindada oficina presidencial en la Casa Rosada: a Milei le encanta trabajar a bajísimas temperaturas. Clarín confirmó que la táctica combina decisiones fuertes y un audaz timing político.

El Presidente está 100% abocado a la economía. A diario audita los números fiscales y del dólar. Milei dice: “Hay que tener un éxito económico, para avanzar en lo político”. Por eso, el Presidente divide su plan en etapas. El objetivo inicial es lograr un dígito de inflación y, primordial, levantar el cepo. Así lo explica: al levantar el cepo habrá “bonanza” financiera y reactivación. “Vamos a crecer, afirma, como una “V” corta”.

Por eso la urgencia. Milei le dio un plazo a “Toto” Caputo: el “dead line” es el 1° de julio. Milei insiste en que ese golpe le dará más popularidad e intentará buscar – en el segundo semestre – su consolidación política: en verdad quiere una fusión electoral entre el PRO y la LLA, para conformar un nuevo espacio político con nuevo líder: el propio Milei. Para el Presidente esa nueva propuesta debe incluir, como iguales, a Patricia Bullrich y Mauricio Macri.

La estrategia ya se conoce en el PRO. Generó un fuerte debate interno: implicaría un cambio drástico y, además, aceptar el liderazgo de Milei. Mauricio Macri conoce la jugada. En la Casa Rosada afirman que su vuelta al PRO está vinculada a este proyecto oficial.

Pero en el PRO ponen paños fríos. Muchos califican al plan político de Milei como un “delirio místico”. En las reuniones de cúpula despotrican: “Que no sea boludo y se dedique a gobernar”.

Por eso, el expresidente es cauto. Macri habló – el último domingo – largo con Milei. El Presidente insiste en dos cosas: no le dará ministerios y – todo en acuerdo – debe incorporar a Patricia Bullrich en un plano de igualdad con Macri. Patricia lo dice a viva voz : “Que Mauricio no se haga el pelotudo. Yo tengo más poder que él”.

Macri hizo consultas y pidió informes. En esos “memos” se advierte que un acuerdo con Milei es audaz e involucra riesgos para futuro. En otras palabras: si le va bien a Milei, Macri sería furgón de cola. Y si le va mal coparticipará los costos políticos. Macri insiste: “ No voy a dejar que Milei y Karina me impongan condiciones”.

Para el plan del Presidente levantar el cepo es clave. Por eso, fue tan importante el viaje de Gita Gopinath a Buenos Aires.

Gita es la mujer fuerte del FMI. Su poder real es mayor al de Kristalina. Ayer, la hermética reunión con Milei duro una hora. Clarín confirmó que en el encuentro Gopinath hizo hincapié en las dudas de Washington sobre la sustentabilidad política del Gobierno para llevar adelante su ortodoxo programa. Milei habría contragolpeado: esbozó su “plan político” y habría solicitado apoyo del FMI para levantar el cepo cambiario.

La Casa Rosada busca que Washington reactive el envío de los US$ 10.000 millones no ejecutados del préstamo de Macri. No quiere un programa nuevo: tendría que pasar por el hostil Congreso y sería bochado.

Gita también lo interrogó sobre varias inconsistencias de la gestión de “Toto” Caputo y en forma sutil habría mandado dos mensajes concretos: que el FMI no quiere una dolarización e hizo una alusión de que mete ruido en Washington el coqueteo con Donald Trump.

La cuestión de la dolarización estuvo en la reunión con empresarios y economistas. Ricardo Arriazu la defenestró y Gita dijo: “No es algo que el FMI va a acompañar”. Tambien estuvo Levy Yeyatti y comentó: “Gita nunca habló de guita para la Argentina”. La CGT fue un lamento en el encuentro con el FMI y los políticos de la oposición advirtieron contra las formas de Milei.

Hoy, Antony Blinken será más incisivo en ese tema: EE.UU. no va a ayudar a Milei si el Presidente “juega la interna” de Washington a favor de Trump. Ya el embajador Mark Stanley tuvo un diálogo privado con Milei, sobre su participación – el fin de semana – en la Convención conservadora. Milei tomó un compromiso con el embajador: “En el foro no voy hablar de política interna de EE.UU.”.

Gopinath viajó a Buenos Aires inquieta por ciertas señales. Los burócratas del FMI le desconfían a Caputo y varios se dedican a militar contra su reputación.

Obedece al rencor y a la vieja historia del 2018. Caputo, siendo presidente del BCRA, desoyó un compromiso con el FMI e intervino con dólares para que la corrida no terminara volteando a Macri. En Washington no se lo perdonan. La propia Kristalina Georgieva recibió memos críticos y lo transmitió cuando lo entronizaron: “Entre los técnicos del FMI, Caputo no tiene buena fama”.

Caputo minimiza la cuestión y lo dice así: “Eso ya prescribió”. En Davos se sentó en la misma mesa que su verdugo: Christine Lagarde fue quien le pidió la cabeza. Se saludaron sin inquina. Pero la sobreactuación –e insólito festejo- de Caputo con el superávit de enero, no lo ayudó. Cualquiera sabe que así es insostenible.

Gita se lo dijo en la reunión. También habló del atraso cambiario. Caputo dijo: “Eso no lo vamos a tocar”. Pero su equipo trabaja en un atajo al estilo Sergio Massa: Economía va a cambiar el dólar “blend” y hará una devaluación encubierta.

Gita habló de política. Los mismos temores que tienen los “lobos” de Wall Street. Milei no recibió a ninguno de los empresarios que invitó Diana Mondino a su gira. Pero hubo una cumbre secreta y trascendente entre los hombres de negocios.

La armó el influyente Georgio Alliatta di Montereale, titular de la Cámara Italiana, “capo” de la Eurocámara y miembro del “board” internacional de Techint. Fue en el tradicional y lujoso Círculo de Armas de Roma: concurrieron solo 12 máximos empresarios argentinos. Entre ellos, los jefes del Grupo de los 6 y selectos hombres de negocios como Marcos Pereda, Gonzalo Tanoira, Rodrigo Pérez Graziano y Cristiano Ratazzi.

Primero mascullaron la bronca. “Isidorito” Daniel Funes de Rioja dijo que había intentado por todos lados la reunión con Milei. En la queja lo acompañaron varios y eso provocó la reacción de Alejandro Elsztain: “Nosotros tenemos un diálogo directo”. También sacó chapa Tanoira: “Yo hablo cuando quiero”. Pero después coincidieron en la catarsis sobre las dudas que existen con la gobernabilidad en Argentina. Se habló de los puntos flojos del plan Caputo y hubo una discusión sobre el atraso del tipo de cambio. Tanoira les confió: “Javier me dijo que no va a devaluar”.

Existió un diagnóstico duro. Hubo críticas sobre la improvisación en el Congreso. También dijeron que ya hay recesión, pero que marzo y abril será aún peor. Hubo coincidencias: “El temor es que se desborde la calle”.

Alliatta, como anfitrión, hizo una propuesta: seguir las reuniones en Buenos Aires y buscar apuntalar a Milei. La intención es de apoyo al Presidente y eso lo definió en una frase el influyente Pérez Graziano: “Para que Argentina salga, le tiene que ir bien a Milei”.

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