Los 100 días de Javier Milei: el apoyo de los pobres y el riesgo de castigar a su base electoral

La asunción de Javier Milei tuvo bastante de inédita. No sólo porque el flamante presidente decidió hablar desde las escalinatas del Congreso, en un claro ninguneo a diputados y senadores, sino porque los manifestantes que lo escuchaban desde la plaza celebraran el ajuste y el no hay plata, algunos incluso disfrazados de motosierra.

Y no se trataba (sólo) de furiosos antikirchneristas del corredor norte de la Ciudad. Allí se veía también trabajadores de clase media, media baja, que acaso confiaban en que el recorte, esta vez, le tocaría finalmente a la "casta". Así lo había prometido el libertario en campaña.

Transcurridos 100 días de gestión, quedó claro que la poda alcanzó a todos. Y en particular les pegó a los que menos tienen, por la feroz suba de los alimentos. Sin embargo, cuando se desgranan los datos sobre el apoyo con el que cuenta hoy Milei, allí están firmes esos mismos manifestantes del 10 de diciembre. ¿Estamos peor pero vamos bien?

Clarín adelantó este martes un estudio muy interesante de la consultora Equipo Mide, que analizó justamente estos tres meses y pico de gestión. En muchas de las variables analizadas, cuando se detallan los porcentajes por grupo social, los números más altos aparecen bajo la sigla NSE "D/E". Quiere decir Nivel Socio Económico D y E, que corresponden a las clases más bajas.

Así, por ejemplo, cuando en general el 25% dice tener "esperanza" con el nuevo Gobierno, la cifra sube a 28% entre los NSE "D/E". O mientras el 50% promedio asegura que la gestión va en la dirección correcta, entre los más pobres el número se estira a 54%.

Ese apoyo de los más castigados admite distintas acepciones. Por un lado, revelaría cierta conciencia de la profundidad de la crisis heredada. También, la comprensión de que el esfuerzo debe ser compartido. Y hasta un aval extendido a un líder distinto, después del fracaso de los representantes tradicionales de la política.

Jóvenes y jubilados en la mira

El crédito abierto que claramente aún conserva Milei no deja de generar incertidumbre hacia el futuro, incluso cercano. Algunos analistas empiezan a preguntarse cómo seguirá impactando el ajuste. Sobre todo pensando en dos grupos, ahora filtrados no por clase social sino según su edad.

Cuando se analiza de dónde provino el casi 56% que sacó el libertario en el balotaje, una cuenta básica (y no por eso desdeñable) sugiere sumar los 30 puntos que había sacado el mismo candidato en la primera vuelta + los 23 y pico que obtuvo Patricia Bullrich en esa tanda.

Si bien ambos grupos tuvieron en común un componente antikirchnerista, en el caso de Milei se destacaron los jóvenes y en el de Bullrich, los adultos mayores/jubilados. Cómo los afectará (o seguirá afectando) el ajuste es un dato central a tener en cuenta.

En cuanto a los jóvenes, ya muy castigados por las últimas anteriores (y las anteriores también), la clave pasa por su inserción al mundo laboral formal. ¿Habrá trabajo del bueno para ellos en los próximos años? Aun cuando baje la inflación, ¿una eventual reactivación será lo suficientemente potente como para incluirlos esta vez?

Y respecto a los jubilados, quedó claro que la poda a sus haberes fue uno de los ejes principales para conseguir superávit. Ahora que se debate la recomposición, ¿alcanzará para compensar el grueso de lo que perdieron? ¿Y después? ¿Qué les ofrecerán para los últimos años de su vida?

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