Cumbre pre-bélica en Europa ante el temor de que Ucrania caiga en manos rusas

Si vis pacem, para bellum (Si quieres paz prepárate para la guerra). El presidente del Consejo Europeo (órgano que reúne a los gobiernos del bloque y que tendrá su cumbre este jueves y viernes), el liberal belga Charles Michel, publicó este martes una columna con ese título en medios de todo el continente.

Desde febrero, desde la Conferencia de Seguridad de Múnich, los llamamientos de altos funcionarios nacionales y dirigentes de las instituciones europeas siguen todos la misma música: la guerra con Rusia no es inevitable, pero es posible y hay que prepararse para ese escenario. No se trata sólo de Ucrania, Rusia quiere ir más allá, creen los diplomáticos.

El canciller europeo, el hispano-argentino Josep Borrell, fue claro con los cancilleres el lunes: Rusia funciona ya en modo economía de guerra y machaca a diario con miles de obuses el frente ucraniano.

Ucrania no tiene ni los hombres ni las armas ni las municiones necesarias para resistir ese ataque en los próximos meses. Si ese frente cede y el presidente ruso Vladimir Putin se ve victorioso querrá ir más allá y la guerra se acercará.

Los europeos parecen paralizados: raro es el Gobierno que no anuncia alguna línea roja, la inmensa mayoría se niega a enviar tropas a ayudar a los ucranianos, aunque todos consideran que si Ucrania cae después irán otros, los envíos de armas son insuficientes y el miedo a Moscú evidente, aunque nadie cree que Putin vaya a usar el arma nuclear.

El francés Emmanuel Macron intentó ganar protagonismo diciendo hace semanas que no se descartaba el envío de tropas. Apenas le siguen Estonia (que se ve como futura víctima rusa), Polonia y Chequia (cuyo nuevo primer ministro es un antiguo general de la OTAN).

Con Italia y España en un segundo plano en esta crisis, Alemania arrastra los pies y vuelve a decir que no. Si antes dijo nein al envío de tanques o de aviones de combate, ahora se niega a entregar sus preciados Taurus, unos misiles autodirigidos de medio alcance que harían mucho daño en la retaguardia rusa.

Los europeos miran casi con el mismo miedo a Washington, donde los republicanos bloquean por orden de Donald Trump el paquete de ayuda financiera y militar que preparó la Administración Biden. Si además en noviembre gana las presidenciales el magnate, Europa teme que este se desentienda de la seguridad del viejo continente violando así los tratados que obligan a Estados Unidos como miembro de la OTAN.

¿De qué hablará la cumbre europea?

La cumbre hablará de esos miedos, pero también de cosas concretas, como la forma de financiar a la industria militar para que sea capaz de producir mucho más rápido.

El plan más citado es una nueva emisión de deuda común, como la del fondo de 750.000 millones de euros que se preparó para financiar la recuperación económica poscovid, pero Alemania vuelve a decir que no. Según Borrell, porque algunos no se dan cuenta de la urgencia del momento.

Borrell cree que Ucrania debe ganar la guerra cuanto antes porque no puede sostener una guerra mucho más larga ni siquiera con la ayuda de los europeos. Pero no tiene los medios y los europeos arrastran los pies mientras Estados Unidos está bloqueado y el resto del planeta mira sin mover un dedo más allá de la ayuda iraní, norcoreana e incluso china a Rusia.

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