Como un auto usado – LA NACION


Cuando uno va a comprar un auto usado impacta el estado de la carrocería y hasta cuán reluciente y limpio está. Pero, atención, antes de concretar la operación, por lo general, en una segunda visita volvemos acompañados de un mecánico conocido. Y ahí llega la prueba de fuego: el experto enciende el motor y levanta el capó. La hora de la verdad: ver y escuchar que funcione armoniosamente.

Con las visitas presidenciales internacionales sucede lo mismo: los mandatarios son recibidos con fanfarrias, recepciones y edulcoradas palabras.

Javier Milei ya lleva nueve viajes con muchos más halagos que contrariedades (las que ha sabido capitalizar a su favor, por ejemplo, en España).

En sus giras al exterior los mandatarios son como los autos usados en venta: muchas palmaditas y promesas alentadoras de inversiones, pero ¿qué pasa cuando llega la hora de levantar el capó y ver qué tal suena el “motor” del país?

Ahí ciertamente se nos complica: hay ruidos extraños en seguridad jurídica, pistonea en la áspera convivencia entre los tres poderes del Estado, sale un humito raro de la válvula “cepo” y en el piso deja unos manchones de aceite por su pesada presión tributaria. El inversor interesado sale corriendo.

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