Roberto Giordano fue condenado a prisión: por qué se declaró culpable y no irá a la cárcel

Roberto Giordano fue condenado a prisión: por qué se declaró culpable y no irá a la cárcel

El famoso estilista Roberto Giordano fue condenado este miércoles, tras un juicio abreviado, a tres años de prisión por insolvencia fiscal y quiebra fraudulenta. Fue acusado de ocultar 17 bienes y de evadir impuestos con sociedades fantasmas y la carga probatoria fue tan contundente que decidió declararse culpable. A pesar de ello, no irá a la cárcel.

Giordano habría utilizado testaferros para crear cinco empresas pantalla que no estaban a su nombre, pero que estaba dirigiendo y utilizando para facturar, y a las que les había transferido sus propiedades (o vendido a precios irrisorios), para ocultarlas de la AFIP. Los bienes, entre autos y departamentos, sumaban un caudal millonario y en dólares.

De acuerdo a estimaciones de Infobae, cada una de las propiedades tiene un valor de 2.000 a 3.000 dólares. Aunque fue condenado a tres años de prisión e incluso ya tiene una sentencia previa a dos años, el empresario de 78 años no irá preso. Según informó el periodista Gustavo Descalzi, tiene un problema de salud que hace que su condena quede en suspenso.

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Roberto Giordano
Las peluquerías y desfiles de Roberto Giordano fueron un ícono de la década del 90

La sentencia fue firmada en la tarde de este miércoles por el juez Jorge Alejandro Zabala y, para la Justicia, Giordano es el único responsable de la insolvencia fiscal y no podía desconocer las maniobras ilegales que se realizaron. El entramado fue estudiado por más de seis años y en la indagatoria el peluquero había negado su participación. “Las presuntas evasiones fueron llevadas a cabo por sociedades de las cuales yo no tengo ninguna participación societaria”, dijo.

“Debido a la inmensa cantidad de juicios laborales que tuve que afrontar y pagar, sumado a los bajos ingresos de la peluquería, decidí dejar de explotar los diversos salones y ofrecer mis servicios como asesor en marketing, profesor de peinado y cortes de cabellos a diferentes empresas. Mi beneficio económico era por ese asesoramiento. A su vez le vendí a esas sociedades mi nombre (marca) para que promocionen sus comercios. Por eso no es extraño que en los tickets aparezca mi nombre”, había declarado Giordano frente al magistrado.

Su argumento no fue suficiente ante la carga probatoria y el juez falló en su contra. “Sin perjuicio de que Roberto Leonardo Giordano no integraba formalmente las empresas Unidor, Arimis, Big Bands y Nilamar era quien en los hechos dirigía y tomaba las decisiones inherentes al funcionamiento de aquellas, es decir era el verdadero responsable de la explotación de la cadena de peluquerías”, explicó.

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“Lo que hizo Giordano fue, básicamente, crear una serie de empresas falsas y sellos de goma que puso a nombre de conocidos suyos, en su mayoría empleados sin capacidad financiera. Empresas que en realidad él manejaba desde las sombras. Es decir, usó testaferros. El objetivo fue esconder en esas sociedades fantasmas 17 bienes para evitar perderlos, ya que la AFIP lo estaba investigando y él lo sabía”, explicó una fuente en los tribunales del fuero penal económico a Infobae.

“Una vez que hizo todo eso, la empresa que él reconocía como propia, ASPIL S.A., quedó vacía, es decir, solo quedó el cascarón: sin empleados, sin bienes, sin absolutamente nada. Mientras tanto, seguía ahí acumulando deudas, no pagaba impuestos, evitaba abonar las cargas sociales. Si le hacían juicio, ya no tenía nada a su nombre, lo había pasado todo a las empresas truchas. Esa es la maniobra. La realidad es que es muy común que se haga esto, sólo que él lo llevó al paroxismo”, añadió la fuente al mencionado medio.

Giordano ya había sido sentenciado a dos años de prisión

Las peluquerías y desfiles de Roberto Giordano fueron un ícono de la década del 90 y, entre sus clientas, estaban las principales estrellas de la farándula argentina: de Mirtha Legrand a Pampita, pasando por la supermodelo Valeria Mazza. Ya en esa etapa lo que era la DGI (hoy AFIP) comenzó a investigarlo, dado que el coiffeur vivía “una vida cinco estrellas, mientras sus negocios estaban quebrados”.

“Tenía 500 empleados, le di trabajo a toda una ciudad y, bueno, la Argentina es así. Hay gente que te quiere sacar lo que vos lograste”, declaró hace unos años Giordano frente a un móvil televisivo. En el 2010 la Justicia Comercial ordenó su quiebra, luego de que sus acreedores rechazaran la propuesta formulada en el marco del concurso preventivo y Giordano se mudó a Maldonado, en Uruguay, donde aún reside.

Mientras aumentaba sus deudas impositivas, laborales y previsionales, surgió una nueva investigación judicial a partir de una denuncia de la AFIP en 2014. Giordano fue procesado por el Juzgado en lo Penal Económico N° 10 por insolvencia fraudulenta, por lo que en 2020 fue embargado por 30 millones de pesos y condenado a dos años y cuatro meses de prisión, cuya aplicación también fue dejada en suspenso.

ML / ED

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