Inglaterra empató con Eslovenia pero evitará a varios cucos en su camino hasta la final


No necesitó ganar Inglaterra, a la que ni siquiera le incomodó en exceso su empate sin goles contra Eslovenia. En definitiva, certificó su primera plaza del grupo C de la Eurocopa 2024 sin pasar sobresaltos. Eso sí, más allá de que tuvo el partido bajo su control, casi por inercia, su nivel está muy lejos de ser apropiado de acuerdo a los nombres de sus futbolistas y su presunta condición de favorito, cada vez más en duda en cada encuentro que pasa.

El vaso medio lleno, sin dudas, es haber conseguido el liderazgo, que tomó todavía más dimensión, insospechada, a lo largo de la tarde. No sólo aportaba un emparejamiento más accesible en octavos de final, sino que lo incluía en la parte de abajo del cuadro. Por el otro lado, ya viajaban España, Alemania y Portugal de antemano. A ellas se unió Francia. Inglaterra evitará a todas esas potencias hasta la final, siempre que sea capaz de ir superando etapas mientras crece en su rendimiento.

Si lo consigue, claro. Porque aún está lejos del equipo que se esperaba. Ni en la repetición sistemática y atractiva de Southgate por el frente ofensivo que suena imponente formado por Phil Foden, Jude Bellingham, Bukayo Saka y Harry Kane, titulares por tercera jornada consecutiva, ni en el cambio que introdujo en el medio, Gallagher por Alexander-Arnold, tampoco se encontró con todo lo que busca. No huyó de la decepción que aún le persigue.

A los 25 minutos, por ejemplo, su posesión era elocuente, un 73%, pero no había tirado, ni dentro ni fuera, más allá de un gol anulado en evidente fuera de juego. Hasta la media hora, con un tiro centrado de Kane a las manos de Oblak, fruto de una decisión personal, no de una jugada colectiva, casi no había inquietado. Después, hubo un tiro de Foden. Nada más. Demasiado poco para la colección de estrellas a su servicio.

Jude Bellingham y Phil Foden, los niños maravilla de Inglaterra. Foto: REUTERS/Thilo Schmuelgen.Jude Bellingham y Phil Foden, los niños maravilla de Inglaterra. Foto: REUTERS/Thilo Schmuelgen.

Eslovenia ni se inmutó. En su ritmo, el tiempo le jugó a favor. El empate era un resultado agradable, que lo impulsaba a octavos, más allá de toda su historia en una gran competición, fuera cual fuera, además, el marcador en el otro partido entre Serbia y Dinamarca. Era su colchón. Un condicionante que le permitía controlar los riesgos, con algún esporádico ataque, como el centro de Karnicnik que puso en vilo a Pickford.

Inédito en los dos primeros encuentros, de pronto, Southgate recurrió a Cole Palmer, el joven fenómeno del Manchester City que fichó por el Chelsea hace un año y que marcó 25 goles en esta temporada, pero sobre todo, tiene algo especial cuando recibe la pelota entre líneas, cuando da un pase, cuando divisa el espacio… Era llamativo que aún no hubiera dispuesto de ni un solo minuto en esta Eurocopa. Entró a los 26 minutos del complemento, con algún desborde, con algún detalle, con algo más.

Eslovenia hizo historia y se metió en los octavos de final. Foto: REUTERS/Lee Smith.Eslovenia hizo historia y se metió en los octavos de final. Foto: REUTERS/Lee Smith.

Inglaterra parece un equipo sin alma, sin más recursos que intentarlo, aunque casi todo se quede en absolutamente nada, en muchos pases en zonas irrelevantes, en ninguna ocasión, en una nula ambición. El único tiro de Palmer fue demasiado flojo.

Antes, la volea de Declan Rice alteró unos instantes el sopor inglés. Se perdió por encima del travesaño. En los niveles tan decepcionantes en los que se mueve la vigente subcampeona de Europa, un remate ilumina un panorama completamente desolador, por más que aún se mantenga invencible, sea primera de grupo y divise el horizonte con la calma de no ver ni a Francia ni a España ni a Alemania ni a Portugal en su camino. En el final, Oblak se quedó con la última pelota. Y Eslovenia, justo en el aniversario de su independencia, con la felicidad.


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