Alcaraz no perdió el tiempo con Paul y se anota en la seminal frente a Medvedev, que bajó a Sinner


Con un batacazo arrancaron los cuartos de final masculinos de Wimbledon. Daniil Medvedev, quinto preclasificado, bajó a Jannik Sinner, número uno del mundo y máximo favorito, en un partidazo en el que el italiano sufrió un bajón físico en el arranque del tercer set y no llegó a recuperarse del todo. El ruso jugó muy concentrado, no se dejó afectar por los altibajos de su rival -no se confió cuando lo veía rendido, ni se achicó cuando era superado- y se llevó la victoria por 6-7 (7-9), 6-4, 7-6 (7-4), 2-6 y 6-3 en cuatro horas de un juego de altísima intensidad.

En la cancha 1, también hubo olor a sorpresa, porque Tommy Paul se llevó el primer set ante Carlos Alcaraz y también arrancó en ventaja en el segundo; pero el murciano, número tres del mundo, reaccionó a tiempo y se impuso por 5-7, 6-4, 6-2 y 6-2 para dar un paso más en la defensa del título.

Sinner, número uno del mundo, no la pasa bien ante Medvedev. Por un lado, porque el ruso lo está complicando. Después de que el italiano se llevara el primero en el tie break por 9-7, el moscovita se impuso por 6-4 en el segundo y arrancó quiebre arriba en el tercero. Y además, porque luego de ceder el saque en el tercer game de ese parcial, el número uno pidió la atención del fisioterapeuta porque no se sentía bien.

El médico se acercó primero al banco, donde Sinner le hizo señas de que se sentía mareado. Y tras tomarle el pulso, lo llevaron al vestuario para tratarlo. Volvió a la cancha -aunque tardó mucho y recibió un warning por la demora-, pero en los primeros games que jugó tras la demora se lo vio errático, un poco lento y algo ahogado entre punto y punto.

Con el correr de los games, Sinner fue recuperando su energía y, otra vez preciso y agresivo, recuperó el break y marcó el 5-5. Y tuvo dos sets points en el 12° juego, pero no los pudo aprovechar. Aunque en cada descanso, se lo veía tratando de recuperar el aliento en el banco. Y Medvedev, mucho más enchufado, se llevó el tie break por 7-4 y sacó ventaja de dos parciales a uno.

Sinner no acusó el golpe y salió a disputar el cuarto con la cabeza despejada y otra energía. Sin estar al cien por ciento físicamente -en cada descanso seguía poniéndose la toalla de hielo en el cuello-, logró dominar a un Medvedev que empezó a quejarse y a errar más. Con dos quiebres al hilo, el italiano se adelantó 4-1, sacó una distancia que fue irremontable para su rival y terminó cerrando el set por 6-2.

En el quinto, Medvedev no aflojó la presión ante un Sinner que, además de seguir con alguna incomodidad para respirar, pareció sufrir una molestia física en su pierna izquierda. El ruso, sin piedad -«Cuando ves a tu rival luchando, tenés que hacerlo sufrir, de la mejor manera claro», comentó después-, aprovechó un flojísimo juego de saque del número uno y consiguió un quiebre rápido para quedar 3-1. Y luego conservó esa diferencia hasta el final.

«Sabía que si quería ganarle a Jannik iba a ser difícil, aún cuando vi que no se sentía bien sabía que podía recuperarse y volver a su mejor nivel. Estoy muy contento por el tenis que jugué y por haber metido a semifinales», analizó Medvedev, que el año pasado también había llegado a semis y va por su segundo título «grande» tras el del US Open en 2021.

«Es mi primera vez ganando dos partidos en la cancha central de Wimbledon. Es un record ya», comentó entre risas. «Voy a ver el partido de Alcaraz y Paul, lo estaba siguiendo mientras estábamos acá. Es demasiado importante. Los dos juegan bien, así que voy a preparar con todo ese partido».

Mientras Sinner luchaba para volver a meterse en el partido; Alcaraz saltó a la cancha 1 para jugar con Paul. Y el español también arrancó sufriendo ante el siempre difícil estadounidense. Tras un quiebre y contraquiebre en el tercer y el cuarto juego, a Carlitos le costó sostener su saque en el sexto.

Veinte minutos duró ese game, con el norteamericano plantado firme ante el número tres del mundo. Alcaraz tuvo que levantar cuatro break point en contra antes de sostener su servicio y dejar el set igualado 3-3.

El festejo de Alcaraz tras sostener su saque en un sexto game de 20 minutos. Foto AP Photo/Kirsty WigglesworthEl festejo de Alcaraz tras sostener su saque en un sexto game de 20 minutos. Foto AP Photo/Kirsty Wigglesworth

Muy peleado siguió el parcial, con el español más errático que de costumbre. Es más, en varios pasajes del juego se lo vio discutiendo consigo mismo, reclamándose por algún error. Paul aprovechó para mantenerse al acecho y volvió a golpear en el momento justo. En el 12ª game, cuando Carlitos sacaba sin margen de error para llevar el set al tie break, consiguió un quiere y se quedó con el primer capítulo por 7-5.

Con el envío de confianza que le dio el parcial inicial, el estadounidense arrancó en ventaja el segundo. En el segundo game le quebró el servicio a un Alcaraz frustrado y se puso 2-0. Pero ese break hizo reaccionar al murciano, que devolvió gentilezas inmediatamente y marcó luego el 2-2. Más confiado y más suelto, Carlitos empezó a imponer su juego lo suficiente como para ir desgastando a su adversario. Y aunque Paul no se rindió, no pudo evitar ceder su saque una vez más y, más tarde, el set por 6-4.

Con el marcador nivelado, Alcaraz se agrandó. Empezó a jugar con más potencia, a arriesgar más y terminó pasando por arriba al norteamericano, que tuvo todo para encaminarse al triunfo en el segundo set, pero que dejó pasar la oportunidad y se fue desdibujando en los dos últimos capítulos.

«Me la puso difícil en el primer set y en el principio del segundo. Parecía que jugábamos en polvo de ladrilo, con intercambios de 15, 20 golpes. No me sorprendió porque venía de jugar muy bien en Queen’s y acá también hizo muy buenos partidos. Cuando perdí el primer set fue difícil, pero sabía que es un camino largo y que tenía que mantenerme concentrado para encontrar la manera de dar vuelta el resultado», analizó Alcaraz.

«Siempre creo que puedo remontar. A pesar de que el rival esté jugando un buen tenis y yo me vea en problemas, incluso en esas situaciones creo en mí mismo y confío que tengo las herramientas para volver. Sobre todo en un Grand Slam, con los partidos a cinco sets», agregó.

El murciano va a la caza de su segunda corona consecutiva en el Al England y la segunda al hilo en este 2024, ya que hace exactamente un mes gritó campeón en Roland Garros. También tiene en sus vitrinas la del Major estadounidense de 2022. Ahora, chocará contra un Medvedev que llegará inspirado, en la que será una reedición de la semis que jugaron el año pasado en el All England.

«Daniil es un gran jugador. Viene de ganarle al mejor del mundo y está en un gran nivel. Así que tengo que tener confianza porque tengo cómo vencerlo. Tampoco va a ser sencillo. Ojalá pueda repetirse el resultado del año pasado», bromeó el español, que en aquella ocasión se impuso en sets corridos por un triple 6-3.

En el cuadro femenino, Jasmine Paolini, séptima favorita y finalista hace un mes de Roland Garros, aplastó por 6-2 y 6-1 en apenas 58 minutos a la estadounidense Emma Navarro, 19ª y quien venía de bajar a su compatriota Coco Gauff, número dos del mundo. La italiana, que hasta este año no había superado nunca la segunda ronda de un Gran Slam, jugará ahora sus segundas semis consecutivas en un certamen de este nivel.

Su próxima rival será la croata Donna Vekic, 37ª del ranking, quien venció en el primer turno de la cancha 1 a la neozelandesa Lulu Sun, 123ª y proveniente de la qualy, por 5-7, 6-4 y 6-1.

El programa del día martes 9 de julio

Daniil Medvedev (RUS, 5°) a Jannik Sinner (ITA, 1°), 6-7 (7-9), 6-4, 7-6 (7-4), 2-6 y 6-3

Jasmine Paolini (ITA, 7°) a Emma Navarro (USA, 19°), 6-2 y 6-1

Donna Vekic (CRO) a Lulu Sun (NZL), 5-7, 6-4 y 6-1.

Carlos Alcaraz (ESP, 3°) a Tommy Paul (USA, 12°), 5-7, 6-4, 6-2 y 6-2

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